Natalia Peiró: «Nuestras hijas necesitan referentes femeninos en la Iglesia»

La secretaria general de Cáritas Española repasa, en entrevista con Alfa y Omega, la realidad de las mujeres en esta institución eclesial, la situación social en España y la pobreza energética, sobre la que acaba de publicar un informe la Fundación Foessa

Fran Otero
Foto: Óscar del Pozo

La secretaria general de Cáritas Española repasa, en entrevista con Alfa y Omega, la realidad de las mujeres en esta institución eclesial, la situación social en España y la pobreza energética, sobre la que acaba de publicar un informe la Fundación Foessa

En Cáritas, las mujeres son mayoría en la base. El 70 % de los trabajadores y voluntarios son mujeres. Un porcentaje que baja hasta el 35 % cuando hablamos de presencia femenina en la Asamblea General. Y que se reduce más en el Consejo General, el órgano que lleva el día a día de la organización, donde está Natalia Peiro, la secretaria general, que se convirtió hace dos años en la primera mujer en acceder a este cargo.

Peiro atiende a Alfa y Omega en torno al Día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado domingo, y su reflexión es clara: «Desde luego, en Cáritas y en todas las instituciones de la Iglesia hay mucho por hacer para poner en valor el papel que la mujer ya tiene». Una tarea que va en una doble dirección: la de la visibilidad, pues «nuestras hijas necesitan referentes femeninos de que es atractivo comprometerse en la Iglesia», y que puedan participar «de manera más activa» en la toma de decisiones, porque «muchas veces, por inercia no se hace».

A nivel personal, no ha encontrado dificultades ni rechazo en los espacios de Iglesia, pero sí echa de menos más mujeres como ella en los distintos foros en los que se mueve. Aunque añade que esto también sucede a nivel empresarial y político.

Si las mujeres son mayoría en el trabajo diario de Cáritas, también lo son las que reciben su ayuda. «Hay muchos factores que hacen que veamos que la pobreza es una cuestión de desigualdad», explica Peiro. Una circunstancia que, en el caso de las mujeres, se ejemplifica en que son mayoría en los hogares monoparentales, sufren la falta de corresponsabilidad y, por tanto, entran y salen más veces del mercado laboral. «Hacen más sacrificios a nivel profesional y eso repercute en unas pensiones más bajas», explica la secretaria general de Cáritas.

Una realidad que también afecta a determinados sectores profesionales, como los que tienen que ver con los cuidados y la hostelería, con una gran presencia femenina, y donde los trabajos están peor remunerados. En concreto el sector de las empleadas del hogar, que «necesitan reconocimiento de derechos, como poder ser desempleadas». De hecho, Cáritas está dando la batalla en los últimos años para que se incluya a este grupo profesional dentro del régimen general de la Seguridad Social.

Son muchos los proyectos, también de manera transversal, que trabajan con mujeres vulnerables. Se las ayuda para salir de la pobreza energética, o con centros de acogida para que puedan conciliar su vida laboral y familiar, pero, sobre todo, se potencia la formación para el empleo y la economía social, «el primer escalafón para salir al mercado ordinario».

Pobreza energética

Durante la conversación sale esta cuestión, la de la pobreza energética. Un informe reciente de la Fundación Foessa, de Cáritas, muestra que el 16,6 % de los hogares españoles no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada y que un 8,1 % declara haber tenido, al menos, dos retrasos en el pago de recibos en un año.

Sobre esta última cuestión, Natalia Peiro recuerda que Cáritas gastó, según su memoria correspondiente a 2018, un total de diez millones de euros en recibos relacionados con la energía. «Retrasos que si no se pagan pueden suponer cortes y, por tanto, una mayor burocracia y gasto», explica.

Las medidas que se proponen desde esta institución eclesial tienen que ver con la simplificación del bono social, de modo que las personas que cumplan los requisitos no lo tengan que solicitar, sino que se les aplique automáticamente, y también con una mayor inversión en vivienda social en alquiler para que «haya una responsabilidad por parte del Estado sobre ese bien y un acompañamiento a esas familias».

En este sentido, Peiro denuncia que las viviendas sociales en nuestro país «no son de muy buena calidad» y que las personas que acceden a ellas no tienen capacidad para acometer las renovaciones que van requiriendo.

Situación social

Sobre la situación social en España, la realidad que traslada Natalia Peiro es la del Informe Foessa, presentado en junio del año pasado, donde se recoge que hay una buena parte de la población que ha recuperado los niveles de integración previos a la crisis, esto es, 2007. Pero también que son millones de personas las que ven su estabilidad amenazada por una eventual crisis o un problema personal; a las que el trabajo no les alcanza para mantenerse, o que directamente viven en exclusión severa.

La responsable de Cáritas Española ve con buenos ojos la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), pues «hay salarios con los que no se puede vivir», sobre todo, en determinados lugares. «En algunas ciudades es muy difícil mantenerse con poco más de 600 euros. No sé qué medidas concretas habría que tomar, pero, desde luego, la gente no debería cobrar eso».

En cualquier caso, puso de manifiesto que lo que no se ha subido es el IPREM, el índice de referencia de las ayudas y subvenciones. «Es bajísimo y nadie lo ha tocado. Y hay que tener en cuenta que muchas personas ya no van a trabajar más. ¿Qué pasa con ellas?».

«Cáritas es gracias a la Iglesia»

La entrevista concluye con la relación entre Cáritas Española y la Iglesia, y cómo la primera se inserta en la vida social de nuestro país. «Cáritas es la propia Iglesia. Es, además, una de las organizaciones de Iglesia más transversales en la sociedad: por su interlocución con el Gobierno, por su presencia en la sociedad civil… En un momento en el que hablamos de preocupación por las vocaciones y por el papel de los laicos, Cáritas tiene mucho que aportar». Pero también reconoce que «Cáritas es lo que es gracias a que es Iglesia. Una organización de fe, donde la gente se compromete por su fe».


Las medidas sociales pendientes

La secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peiro, confiesa a Alfa y Omega que desde esta institución eclesial están muy pendientes de las diferentes medidas sociales que toma el Gobierno. De hecho, ya se han reunido con dos ministros, entre ellos el de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. Algunas de sus propuestas más urgentes son las siguientes:

* Dignificar el empleo de hogar. Y, por tanto, incluir a las trabajadoras en el régimen general de la Seguridad Social. Según Cáritas, el de los cuidados es un sector que puede generar mucho empleo.

* Incrementar la vivienda social y dar soluciones habitacionales a las personas que sufren un desahucio.

* Que se garanticen los derechos de las personas migrantes ante procedimientos de expulsión e identificación. Y que a los menores no acompañados que cumplen 18 años se les otorgue un permiso de residencia y de trabajo.

* Recuperación del compromiso con la ayuda oficial al desarrollo.

Fran Otero