Cambio de paradigma en el mercado inmobiliario: «Tenemos que cuidarnos» - Alfa y Omega

Cambio de paradigma en el mercado inmobiliario: «Tenemos que cuidarnos»

Josu Gómez, que decidió ganar un poco menos con el alquiler de su casa para que su inquilino pudiera vivir un poco mejor, encarna la invitación de los expertos a humanizar el ámbito de la vivienda

José Calderero de Aldecoa
Foto de recurso de un edificio en construcción

«Puerta del Ángel, en Madrid, se está poniendo ahora de moda», dice Josu Gómez. «Pero cuando yo compré el piso tanto la A-5 como la M-30 iban por arriba. No se estaban soterrando aún». A pesar de ello, este informático adquirió el inmueble «porque me quedaba cerca del trabajo». 15 años después, sin embargo, se trasladó a vivir a Barcelona y «tuve que poner la casa en alquiler». Gómez se enfrentó entonces a la gran pregunta de cualquier propietario en su situación: ¿qué precio le pongo? Una cuestión que tiene implicaciones en la vida de las personas. Hay quien opta por pedir mucho, consciente de que en una ciudad como Madrid va a encontrar inquilinos de sobra dispuestos a pagar lo que le pida. Él, en cambio, tomó una decisión distinta. «No quería exprimir a nadie», y «es verdad que tenía algunos ahorros», por lo que quiso y pudo poner un alquiler más ajustado. «Un amigo que entiende del mercado del alquiler me dijo que el precio era muy competitivo, que me iba a dar cuenta en cuanto publicase el anuncio». Dicho y hecho. Una hora después había 60 candidatos.

«Los que más influencia tienen en el ámbito de la vivienda tienen que dar pasos»
Josu Gómez
Informático

Tocaba elegir inquilino, un proceso en el que los propietarios tratan de obtener todas las garantías de pago posibles. Se pide la nómina, tres cuotas por adelantado e incluso que el acento del inquilino coincida con el del propietario. «Los inmigrantes me parece que están en una situación un poco más complicada, porque hay quien rechaza candidatos en función de su procedencia», asevera Gómez. Él, por su parte, se quiso rebelar ante esta costumbre que mezcla xenofobia y algo de usura y finalmente eligió a una chica de origen extranjero.

El último gesto que consagra el testimonio de Josu Gómez como paradigma del cambio de mirada que proponen los expertos —desde Cáritas hasta el jefe de Gabinete del Ministerio de Sanidad, José Manuel López, que ha publicado el libro Casas— sucedió durante la pandemia. «A mí me pilló en Barcelona», rememora el informático, cuya inquilina se vio afectada por un ERTE. «Yo seguía trabajando desde casa y ella estaba mal económicamente». Ante esta situación, «me salió perdonarle el alquiler. Le dije que no me pagara hasta que no saliera del ERTE».

«La vivienda, un derecho fake

La actitud de Gómez con su inquilina es el ejemplo práctico de la «democracia del cuidado», propuesta por Raúl Flores, secretario técnico de la Fundación Foessa y coordinador del IX informe que la entidad presentó en la sede de Cáritas Española el pasado 5 de noviembre. «No somos individuos aislados y autosuficientes. Dependemos los unos de los otros», aseguró Flores, que instó a «girar la mirada del mero bienestar, a menudo reducido al consumo material individual, hacia un concepto más profundo y colectivo: el biencuidar». Es decir, «cuidarnos mutuamente y cuidar nuestro entorno».

El informe alerta de una «fragmentación social» sin precedentes, de la contracción de la clase media y de «un crecimiento del 52 % de la exclusión severa con respecto al año 2007». En total, en España hay 4,3 millones de personas en esta situación, empujadas en buena medida por la vivienda y el empleo. 

«No fallan las personas, sino el sistema»
Raúl Flores
Coodinador del IX Informe Foessa

«La vivienda es hoy el factor que está reconfigurando activamente nuestra estructura social, expulsando a uno de cada cuatro hogares de una vida digna, y triturando el difícil equilibrio de las clases medias», lamentó el coordinador. El 45 % de la población que vive en régimen de alquiler se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social, la cifra más alta de la UE. Por todo ello, Flores definió a «la vivienda como un derecho fake».

El «cambio de paradigma civilizatorio», como lo define el Informe Foessa, va acompañado de un conjunto de 85 propuestas «con capacidad para traducirse en políticas sociales, planes o programas de intervención». En ellas se habla de reactivar el acceso a vivienda protegida en propiedad para sectores de ingresos medios-bajos o movilizar el parque de viviendas vacías para el alquiler social mediante un sistema de incentivos y desincentivos. No obstante, «aunque la puesta en marcha de estas políticas resulta urgente», el texto advierte de que «siguen siendo insuficientes para corregir las desigualdades estructurales y prevenir nuevas formas de exclusión».

Observatorio económico

La cuestión de la vivienda no solo ha centrado el Informe Foessa, sino también el del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria. Se trata de un órgano que se reúne cada tres meses para analizar la evolución de distintos aspectos relacionados con el mundo económico. En esta ocasión, han centrado su estudio en el ámbito residencial y el análisis es claro: hace falta equilibrar la oferta y la demanda. «El mercado está constreñido por falta de oferta», asegura José María Rotellar, director del observatorio, en conversación con este semanario. «El intervencionismo impide que se libere suelo y así es imposible que crezca el número de viviendas».

«Debería revisarse la normativa medioambiental»
José María Rotellar
Director del Observatorio Económico UFV

Para ensanchar la oferta y atender la creciente demanda, Rotellar aboga por eliminar «las muchas trabajas burocráticas que existen» en la actualidad para construir. «Porque suelo hay de sobra», apunta. También habla de rebajar la presión fiscal. «La vivienda está gravada con una carga tributaria que se levanta como una barrera de entrada relevante para muchos compradores», advierte el experto. Según el informe La fiscalidad de la vivienda en España, publicado por el Instituto de Estudios Económicos, nuestro país tiene una de las fiscalidades en vivienda más altas de la UE: 30,3 % frente al 6,5 %; y también por encima de la media de la OCDE (9,7 %).

Hasta que estas medidas se implementen, el Observatorio Económico de la UFV insta por lo menos a que se elimine la limitación de alturas —«que los edificios crezcan hacia arriba»— y a adecuar el diseño urbanístico a las necesidades reales: «Hay que evitar el consumo de suelo edificable en grandes calzadas y avenidas con sobrecapacidad, que son infrautilizadas y que drenan suelo disponible», concluye.