Obispado de Barbastro y Gobierno de Aragón unen fuerzas para recuperar los bienes de la Franja - Alfa y Omega

Obispado de Barbastro y Gobierno de Aragón unen fuerzas para recuperar los bienes de la Franja

El presidente de Aragón, Javier Lambán, y el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, mantuvieron una reunión este viernes para perfilar una estrategia común

Redacción
Javier Lambán y Ángel Pérez Pueyo, en la rueda de prensa posterior a su reunión de este viernes

El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha mantenido este viernes un encuentro con el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, con el fin de establecer criterios de implicación y actuación conjunta con respecto al retorno de los bienes de las parroquias aragonesas, conocidos popularmente como bienes de la Franja, que actualmente se encuentran en el Museo de Lérida y que, por sentencia judicial, deben regresar en el plazo máximo de un mes para ser depositados en el Museo Diocesano de Barbastro, informa la Oficina de Información de la Iglesia en Aragón (OFICIA).

El encuentro, en el que han participado también el vicario general y delegado de Patrimonio del Obispado, Ángel Noguero, el consejero de Cultura, Felipe Faci, y el director de Oficia, José María Albalad, ha ayudado a perfilar una estrategia común ante «un asunto de dignidad y justicia con el pueblo aragonés que trasciende lo artístico e, incluso, lo religioso», en palabras del prelado.

Pérez Pueyo ha recordado jubiloso que «la Justicia nos ha vuelto a dar la razón», pero se ha mostrado cauto porque «hasta que el árbitro no pita el final del partido, todo es partido y el gol puede llegar en cualquier momento». «Los bienes todavía no han vuelto», ha añadido.

Precisamente, en este momento crucial del proceso, el obispo ha agradecido la disponibilidad del Gobierno aragonés para brindar apoyo técnico en el regreso de los bienes y para restaurar aquellas obras que lo necesiten. A medio plazo, ante los planes de la diócesis de revitalizar el medio rural a través del arte, la cultura y el patrimonio, Lambán ha asegurado que el Gobierno de Aragón estará ahí, a disposición, para lo que se le requiera.

El prelado ha querido enviar un agradecimiento expreso a las Cortes de Aragón por su apoyo unánime, que dieron el año pasado todos los grupos de la Cámara. «Esa ayuda afectiva irá dando paso, tal como se ha puesto de manifiesto en el encuentro de hoy, a una ayuda cada vez más efectiva que permitirá hacer frente a la despoblación y a revitalizar los valles pirenaicos», ha explicado.

Un proceso que dura 25 años

De lograrse la ejecución, se terminaría una problemática iniciada hace 25 años, en 1995, con la modificación de los límites de las diócesis de Lérida y de Barbastro, lo que suponía un cambio en la situación patrimonial de los bienes que habían sido trasladados desde las parroquias aragonesas hasta el Museo de Lérida para su estudio y difusión.

De acuerdo con el decreto Illerdensis-Barbastransis de finium mutatione, de 15 de junio de 1995, el patrimonio de las parroquias aragonesas transferidas de la diócesis de Lérida debía retornar a las parroquias propietarias. Se inició así un largo proceso eclesiástico en el que, en diferentes instancias se obligaba la devolución a tierras aragonesas.

Al no ejecutarse lo dictado por la Iglesia, se recurrió a los tribunales civiles como última alternativa. «Este proceso lo iniciamos con humildad y sin afán de prepotencia, con la única intención de que se hiciera justicia», ha recordado Ángel Pérez Pueyo, que sigue «con el mismo espíritu» y «con la voluntad de tender puentes de colaboración en proyectos culturales, artísticos, religiosos y económicos con Aragón y, también, con la comunidad hermana de Cataluña».

«Lejos de enfrentamientos –ha subrayado Pérez–, la Iglesia católica busca potenciar la fraternidad y la cohesión social, a través de una intensa actividad que humaniza y crea riqueza, no solo económica, sino también en aquellos valores que construyen a la persona. La vuelta de los bienes será, sin duda, un logro compartido para Aragón como pueblo que debe impulsarnos a construir una sociedad».