Así se vivió la final del Mundial en medio de disparos o entre las personas sin hogar

Así se vivió la final del Mundial en medio de disparos o entre las personas sin hogar

Mientras seguían oyéndose explosiones, los jóvenes de la parroquia católica de Gaza intercambiaban mensajes sobre la final del Mundial. Horas antes habían vivido algo todavía más extraordinario: volver al mar

María Martínez López
Jóvenes de la parroquia el día anterior a la final, durante los juegos. Foto: Parroquia Sagrada Familia.
Jóvenes de la parroquia el día anterior a la final, durante los juegos. Foto: Parroquia Sagrada Familia.

«Ante todo, felicitaciones por una merecidísima victoria», comienza el padre Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia de Gaza, sus palabras para Alfa y Omega tras la final del Mundial en el que España ganó por 1-0 a Argentina, su país de origen. Este semanario ha contactado con él interesándose por cómo habían vivido los jóvenes de su comunidad este evento. 

El sacerdote había difundido por redes sociales un vídeo jugando el sábado con los jóvenes de la parroquia, divididos entre los que animaban a España y los que iban con Argentina en la final del Mundial. «La mayor parte hincharon para Argentina, por el afecto a Messi, por el afecto a nosotros, los misioneros de acá», en «estos últimos años» han sido en su mayoría de este país. 

Desgraciadamente, tras esa tarde de juegos del sábado el partido no lo pudieron ver juntos como comunidad a pesar de que «todos nos lo pedían». «Era muy tarde, a las diez de la noche de aquí, y estamos en una zona muy pegada a la línea amarilla» que divide la Franja. «Estos días hay actividad, se escuchan explosiones y tiros y llegan esquirlas». Además, «de noche es más peligroso moverse» ya que «la ciudad está completamente a oscuras». 

El propio Romanelli sí pudo verlo en la sede de la parroquia con el padre Carlos. «Paradojalmente ayer funcionó bastante bien un canal árabe que lo puso en directo», cosa que tampoco es habitual. Mientras, «estuvimos en contacto con los niños, con los jóvenes, que mandaban mensajes». Dado que la mayoría iba con el equipo albiceleste, lógicamente «estaban tristes». 

Juegos en la parroquia el sábado. Foto: Gabriel Romanelli.
Juegos en la parroquia el sábado. Foto: Gabriel Romanelli.

«No querían salir del agua. Ver el mar les daba esperanza»

En realidad, el único partido que pudieron ver comunitariamente fue el Argentina-Egipto. «Estuvo muy lindo». «Estaba el técnico y otros jóvenes más que pudieron arreglar la cuestión de la energía, de la internet que iba y venía», comparte con esta publicación. 

El partido contra Suiza no solo era de madrugada sino que fue en un momento en que «no tuvimos electricidad, luz, internet, nada». Y el de Inglaterra «lo empezamos a ver» pero «ser perdió la señal».

Con todo, el sacerdote argentino admite que el resto del día, antes de la final del Mundial, fue «muy cargado, muy hermoso». Tal como contaba en su vídeo diario, esa mañana tras la Misa habían ofrecido un responso por un feligrés fallecido tiempo atrás por el que todavía no habían tenido ocasión de rezar comunitariamente. También por los tres feligreses fallecidos el 17 de julio de 2025 a consecuencia del impacto de un proyectil israelí contra la fachada del recinto.

El responso tras la Misa del domingo. Foto: Gabriel Romanelli.
El responso tras la Misa del domingo. Foto: Gabriel Romanelli.

Luego, y «después de casi tres años de guerra, pudimos hacer una salida con las familias, un día con las familias cristianas». La parroquia hizo el esfuerzo económico de contratar microbuses y alquilar un local, y «una sociedad nos donó el almuerzo». «Valió la pena» porque toda la gente quedó muy agradecida. 

«Nadie quería salir del agua», narra el sacerdote, que lamenta no haber sacado fotos. «Incluso quien no se metió», que eran pocos, «decían que el ver el mar les da esperanza». Entre ellos, había «gente que está muy deprimida». 

Fiesta para las personas sin hogar por la final del Mundial

Si en Gaza la final fue una ocasión para olvidar unas horas la guerra, en Madrid también sirvió para reunir a quienes normalmente quedan fuera de la fiesta. La iglesia de San Antón, gestionada por la asociación Mensajeros de la Paz, ofreció ver la final del Mundial en pantallas y una pequeña merienda festiva. 

«Siempre que hay partidos importantes en España lo ponemos para las personas que no lo pueden ver en un restaurante o un bar», contaba el padre Ángel a ABC. El templo se llenó «no solo de españoles sino también de argentinos». «Aquí rezamos juntos y otros», la «familia» y la «iglesia hospital de campaña» que son. 

Mientras los asistentes miraban las pantallas con muchos nervios, voluntarios como Nati servían algo de picar. «He decidido venir aquí porque yo todos los sábados y domingos desde hace diez años hago voluntariado en esta iglesia. Y en un momento como este tenía que estar al lado de ellos». Explicaba que casi el 80 % de los presentes eran personas sin hogar, aunque «también han pasado por la puerta turistas y se han quedado».

«Aquí hay victoria sí o sí», aseguraba el padre Ángel embutido en una camiseta de la selección. «Si hay que compartirla con los argentinos la compartimos, pero mejor que ellos sean los subcampeones y nosotros los campeones», subrayaba cuando todavía el marcador estaba 0-0. Después, tenían previsto acudir a la plaza de Cibeles a celebrar la victoria.