Así ha sintetizado el Papa, ante la Virgen de Lourdes, las intenciones de su viaje

Así ha sintetizado León XIV, ante la Virgen de Lourdes, las intenciones de su viaje

El Pontífice ha pedido a María una Francia «en armonía fraterna», con líderes que promuevan los derechos humanos, familias abiertas a la vida y a las vocaciones y fuerza y tranquilidad para los enfermos

María Martínez López
León XIV en oración en la gruta donde se apareció la-Virgen. Foto: Vatican Media.
León XIV en oración en la gruta donde se apareció la-Virgen. Foto: Vatican Media.

La segunda jornada del Papa León XIV ha terminado en la tarde de este sábado en clave de recogimiento y oración. Las campanas de Lourdes han acompañado el momento en el que el avión de Air France aterrizaba en el aeropuerto de Tarbes-Lourdes. Este domingo le espera una apretada agenda con citas con los enfermos, los obispos, las contemplativas y otra multitudinaria Misa. Pero al diseñar el programa se quiso, al menos, incluir un primer momento de plegaria para cerrar este día.

Al bajar del avión, le esperaba el obispo local, Jean-Marc Micas. Antes de llegar al santuario, el Papa ha bajado del vehículo que lo llevaba para saludar al alcalde de la ciudad, Thierry Lavit. Desde un puente sobre el Gave, rebautizado para la ocasión como Puente León XIV, ha inaugurado una estatua y ha firmado el libro de honor al son de cantos pirenaicos, relata Vatican News.

Desde allí se ha dirigido hasta el santuario en papamóvil, aclamado por miles de fieles. El ruido dio paso entonces a un silencio intenso mientras León XIV se arrodillaba a los pies de la gruta, allí donde Bernadette Soubirous vio por primera vez a una «dama de blanco» en 1858.

Miles de fieles han acompañado la plegaria del Pontífice. Foto: Vatican Media.
Miles de fieles han acompañado la plegaria del Pontífice. Foto: Vatican Media.

¿Qué le ha pedido a la Virgen?

El Pontífice se ha referido a este momento al comienzo de su oración, que bien se puede entender como una síntesis de todos sus mensajes de estos días, puestos a los pies de María en «este lugar bendito donde has hablado, con tanta ternura, a santa Bernadette, humilde hija del pueblo de Francia, para llevar al mundo un mensaje luminoso de oración, conversión y esperanza». Allí, ha dicho a la Virgen María, «acudimos a ti con confianza. Porque tú eres la Madre que Jesús nos dio y estás atenta a todas nuestras necesidades».

León XIV ha pedido en primer lugar, para Francia, «el don de la armonía fraternal»; que sea «una sociedad armoniosa, desterrando toda violencia y odio, permitiendo que todos trabajen, funden su familia y vivan su vida hasta el final en tranquilidad y serenidad», ha dicho en otra alusión a la reciente ley de la eutanasia en el país.

En esta línea, ha rogado además «que siempre se apoye a los más desafortunados y los más pobres». Y que el país galo tenga «líderes sabios y generosos, dispuestos a sacrificarse, capaces de afrontar desafíos y dispuestos a servir al bien común» y que «hagan oír su voz para promover la defensa de los derechos humanos fundamentales, así como la paz en el mundo, rechazando para siempre la lógica de la guerra».

El Papa coloca la Rosa de Oro en el altar de la gruta de Massabielle. Foto: Vatican Media.
El Papa coloca la Rosa de Oro en el altar de la gruta de Massabielle. Foto: Vatican Media.

Fe y fervor para las familias

En segundo lugar, el Papa ha presentado a María a todo el pueblo de Dios que peregrina en Francia. Ha orado para que renueve «la fe y el fervor de las familias cristianas», que «estén generosamente abiertas a la vida, y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas».

Para la Iglesia gala, ha pedido «que indique, especialmente a los más jóvenes, el camino luminoso del Evangelio para construir una sociedad justa y fraternal a la que aspiran». Su plegaria ha concluido presentando las intenciones personales «especialmente de los enfermos y sufrientes y de todos los que los acompañan, que han venido a buscar fuerza y sanación en la fuente de Massabielle».

Por último, ha encomendado a los seres queridos y los difuntos y pidiendo que retire «todos los obstáculos que aún nos separan de tu amado Hijo» y haga «que Él reine en todos los corazones». Como recuerdo de su estancia, el Santo Padre ha regalado a la Virgen de Lourdes la Rosa de Oro.