Arzobispo de Dublín: «Traicionaron el mensaje de Jesucristo» - Alfa y Omega

Arzobispo de Dublín: «Traicionaron el mensaje de Jesucristo»

Un informe saca a la luz que hasta 9.000 niños fallecieron entre 1922 y 1998 en 18 casas de acogida estatales y religiosas para madres y bebés en Irlanda por la negligencia de sus responsables

Cristina Sánchez Aguilar
Una mujer y su hija, en Tuam, en el lugar donde fueron encontrados 800 niños de un hogar católico para madres solteras con hijos. Foto: CNS / Reuters

El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, ha asegurado en declaraciones a una radio nacional irlandesa –RTÉ– que «las instituciones administradas por la Iglesia deben ser lugares donde las personas experimenten el cálido abrazo de Jesucristo, no la dureza, el juicio y la falta de respeto».

Estas declaraciones han tenido lugar tras la publicación, este martes, de las conclusiones de una investigación sobre las condiciones de vida en 18 casas de acogida para mamás y bebés entre 1922 y 1998. El informe denuncia que hasta 9.000 menores fallecieron en estas instituciones, regentadas por órdenes religiosas católicas y autoridades estatales. El primer ministro irlandés, Micheál Martin, ha pedido perdón por estos «terribles» sucesos, que revelan que el 15 % de los aproximadamente 57.000 niños que se encontraban en las instituciones investigadas murieron durante su estancia allí por mala praxis de los responsables.

Ante esta descubrimiento, el arzobispo Martin recalcó que los involucrados «tienen que ponerse de pie» y admitir su responsabilidad. «Traicionaron a mujeres vulnerables; se traicionaron a sí mismos, a su vocación, y traicionaron el mensaje de Jesucristo». A continuación, refiriéndose a los supervivientes, aseguró que «nuestro primer deber es aliviarlos».

En una reflexión personal, Martin se preguntó como obispo «¿qué salió mal dentro de mi Iglesia, que permitió que continuara una situación así? Las instituciones administradas por la Iglesia deben ser lugares donde las personas experimenten el cálido abrazo de Jesucristo, no la dureza, el juicio y la falta de respeto».

Por su parte, el arzobispo Eamon Martin, presidente de los obispos irlandeses, se ha disculpado en un comunicado «por el dolor duradero y la angustia emocional» de las víctimas. Además, recalcó públicamente que quienes sean conocedores de dónde están enterrados los niños que están sin localizar, que se den a conocer, porque «todos los enterramientos deben estar identificados y debidamente marcados para que los fallecidos y sus familias sean reconocidos y nunca sean olvidados».

El presidente de los obispos ha añadido que este informe revela «verdades inquietantes y dolorosas sobre nuestro pasado» y expone la «cultura de aislamiento, secreto y ostracismo social» que enfrentan las madres solteras y sus hijos. «Debemos identificar, aceptar y responder a las cuestiones más amplias que plantea el informe sobre nuestro pasado, presente y futuro».

«Es un gran pesar que los bebés murieran bajo nuestro cuidado»

Las Hermanas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, que dirigían tres de las casas más grandes, han declarado su pesar por «tantas mujeres que eran rechazadas y avergonzadas por la sociedad, que no encontraron el apoyo y el nivel de atención que necesitaban y merecían en un momento tan terrible y doloroso de sus vidas». Las religiosas han asegurado que es «un motivo de gran pesar para nosotras que los bebés murieran mientras estaban bajo nuestro cuidado». Y destacan, concretamente, los bebés que fallecieron en la década de 1940 en Bessborough. «También queremos reconocer el terrible sufrimiento y la pérdida que experimentaron las madres». Asimismo, se sienten «angustiadas y entristecidas» por no poder «probar con certeza dónde fueron enterrados muchos de estos niños».

El informe, en el que ha trabajado la Comisión sobre Madres y Bebés creada por el Gobierno irlandés en 2015 para investigar el hallazgo de 800 esqueletos de niños en cámaras subterráneas de un convento de religiosas del Buen Socorro en Tuam –sucesos que tuvieron lugar entre 1925 y 1961–, documenta las duras condiciones de vida en las 18 casas de acogida y la negligencia de las religiosas y responsables estatales que las regentaron durante más de 70 años.

También examina el motivo de las altas tasas de mortalidad registradas entre los menores, muchas de ellas por enfermedades que hubieran sido curables si se hubieran tratado a tiempo. Asimismo, se ha descubierto que hubo ensayos de vacunas experimentales efectuados con los niños, y que en diversas casas se estableció un sistema de adopciones ilegales para obtener ingresos.