Álvaro Gil-Robles: «Hay que respetar la parte de verdad de las ideas del otro» - Alfa y Omega

Álvaro Gil-Robles: «Hay que respetar la parte de verdad de las ideas del otro»

José María Ballester Esquivias
Foto: Fundación Valsaín.

Retirado en plena España rural, el profesor de Derecho Administrativo, antiguo defensor del Pueblo y comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa en los años duros de las guerras del Cáucaso, proyecta una mirada optimista sobre España. Pero con diálogo.

¿Qué tipo de derechos humanos habrá en España dentro de 25 años?
Dependerá muchísimo de hasta qué punto somos capaces de defender un determinado modelo de sociedad. Ese modelo para nosotros es Europa. Europa no es solo un proyecto económico. También político.

En el sentido genuino de la palabra.
Declaración política de una comunidad muy amplia, donde hay muchas culturas, sensibilidades y lenguas, pero nos unen valores y principios comunes que nos diferencian de otros sistemas. Vienen del humanismo cristiano. Luego se convirtieron en principios fundamentales. 

¿Seguirán rigiendo la convivencia en España?
Mientras ese modelo, el de la Constitución y el de la Europa de los tratados, perviva, habrá futuro de derechos humanos y respeto de la persona, su libertad y dignidad en un régimen de vida democrática en el que nadie imponga al otro por las armas o demás medios totalitarios una forma de vida.

¿España estará a salvo de ese riesgo?
Si somos capaces de entender que el modelo democrático es nuestra tabla de navegación para el futuro, entonces sí que habrá una España en paz y en progreso. Con sus altibajos.

Si no somos conscientes de lo que tenemos que defender…
… y si creemos que todo está ya conseguido y que esto es simplemente dejarse llevar por la marea, nos equivocamos.

¿Corre peligro en las próximas dos décadas el modelo constitucional del 78?
El modelo de 1978 es, con todos sus defectos, carencias y dificultades, el de más larga vigencia política en nuestra historia. Desde el 78 hasta hoy han pasado muchos años y el país está ahí. 

¿Pasarán otros tantos más?
De eso estoy absolutamente seguro. Habrá adaptaciones y modificaciones, lógicamente. Pero el núcleo, lo que está en el título de la Constitución de «Derechos y Libertades Fundamentales», nadie los discute. 

Los discuten los totalitarios, los terroristas…
… pero no los demócratas.

¿A qué tipo de adaptaciones nos podríamos esperar?
Viendo con los ojos de hoy y asumiendo las dificultades que tenemos encima del tablero actual, la primera será la ordenación del territorio, el eterno reto de España. 

¿Podría dar una definición más precisa?
Cómo llegamos a concebir bien un sistema en el cual podamos convivir, sin generar procesos autodestructores, distintos pueblos, culturas y sentimientos que algunos parecen muy interesados en que sean conflictivos.

Parece difícil teniendo en cuenta la actualidad inmediata.
Bueno, parecía muy difícil y, sin embargo, no se ha roto nada todavía.

Según algunos, estamos a punto.
Siempre estamos a punto de algo. Miremos al Reino Unido: Escocia plantea en permanencia la ruptura del sistema. Cuando no es Escocia, es el Úlster, cuando no es el Úlster, es el Brexit. 

También en el seno de la UE.
Hay países que discuten valores y principios fundamentales de la Unión. Pero hay medios para evitar la confrontación: el debate jurídico y racional, buscar espacios de diálogo y de entendimiento, y el respeto de la parte de verdad de las ideas del otro. Eso es lo que tenemos que hacer en España.