Alimentos de la Gracia

Con motivo de la reciente convocatoria del Papa Francisco a la I Jornada Mundial de los Pobres con el lema No amemos de palabra sino con obras, el arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez, propone a la diócesis la puesta en marcha de una iniciativa social de producción, distribución y venta de alimentos, de acuerdo con los criterios de la doctrina social de la Iglesia, para promover en el mundo rural una cultura comunitaria y emprendedora, y para ayudar a la participación en la vida comunitaria a personas con dificultades de inserción laboral social

Colaborador
Huerta ecológica del proyecto Bioalverde de Cáritas Sevilla. En breve, la archidiócesis granadina pondrá en marcha un proyecto similar. Foto: Bioalverde

Con motivo de la reciente convocatoria del Papa Francisco a la I Jornada Mundial de los Pobres con el lema No amemos de palabra sino con obras, el arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez, propone a la diócesis la puesta en marcha de una iniciativa social de producción, distribución y venta de alimentos, de acuerdo con los criterios de la doctrina social de la Iglesia, para promover en el mundo rural una cultura comunitaria y emprendedora, y para ayudar a la participación en la vida comunitaria a personas con dificultades de inserción laboral social

El arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez, ha propuesto a la diócesis la puesta en marcha de Gracia’s Food, una empresa social de producción, distribución y venta de alimentos en la que se recogerá, a comienzos del siglo XXI, la tradición social cristiana de la doctrina social de la Iglesia y, sobre todo, de las encíclicas Laudato si del Papa Francisco y Caritas in veritate de Benedicto XVI. También quiere recoger algunas advertencias del filósofo escocés Alasdair MacIntyre, quien, en su obra Secularisation and moral change, escrita en un momento en el que el autor cuestionaba la fe recibida, señalaba la necesidad de que la Iglesia aborde las estructuras laborales y los problemas inherentes a ellas en el mundo capitalista si quiere que su evangelización no quede reducida a un simple discurso o a meros gestos testimoniales individuales.

La empresa se inspira, de manera concreta, en la obra de algunos pensadores cristianos que han tratado de abordar y responder desde la fe cristiana a algunos de los problemas culturales y humanos de nuestra economía dominante. Entre ellos, figuran el novelista americano Wendell Berry; el economista E. F. Schumacher (autor entre otras obras de Lo pequeño es hermoso); la fundadora de la Madonna House, Catherine Doherty, y los fundadores del Catholic Worker, Dorothy Day y Pierre Maurin.

Gracia’s Food parte de la experiencia de la gracia –del don– como la experiencia humana más elemental y decisiva. Es decir, parte de la experiencia de la bondad del ser, del ser creatura, y de la gratitud por haber sido creados y por la creación del mundo. Y más importante aún, parte de la categoría de sacramento como la categoría cristiana fundamental, en el sentido de que, tanto el mundo creado como el mundo redimido –la Iglesia, su tradición y su vida, sus ritos y sus costumbres–, son ante todo signos del Dios que es Amor: el Amor infinito que se da a sí mismo en la creación y se da a sí mismo sin límites, de modo pleno e inefable, a la medida de nuestra capacidad limitada, en la nueva creación en Cristo. Por ello, Gracia’s Food es una obra de evangelización, mediante el desarrollo de una economía de comunión, como modo de expresar el amor invencible de Dios por cada hombre y por cada mujer.

Más allá de la mera economía

Gracia’s Food es un proyecto económico pero es, sobre todo, un proyecto cultural y religioso. Quiere ocuparse de la producción y la distribución local de alimentos de máxima calidad, y sin intervención, o con la menor intervención posible, de productos químicos. También busca abarcar en sus trabajos todas las fases del proceso de creación de alimentos: desde la siembra o la preparación del terreno hasta el envasado, la comercialización y la venta. Asimismo, tiene como objetivo sustituir la cultura de la competición por una cultura de la cooperación, sostener la vida rural y fomentar las culturas locales como alternativa más humana a la cultura y a la economía que hemos creado.

Finalmente, quiere sostener economías domésticas pequeñas y locales y crear verdaderas comunidades humanas, especialmente de familias que cooperan al bien común y a un mundo de hermanos y de amigos. En cierto sentido, Gracia’s Food trata de recuperar lo mejor del espíritu de las antiguas hermandades agrarias y de los antiguos gremios.

Esencial al proyecto es la integración de familias inmigrantes ya establecidas entre nosotros, pero que con frecuencia son víctimas de la misma cultura del interés por encima de todo, de injusticias estructurales, de mafias explotadoras o de otros males. Igualmente, quisiera promover la inserción de colectivos con dificultades de integración.

Gracia’s Food trabajará en y desde las parroquias, y está abierta a la colaboración y al establecimiento de convenios con otras instituciones e iniciativas de Iglesia, con empresas de comercio justo, con las administraciones e instituciones del Estado, y con otras empresas que quieran cooperar o ayudar en esta tarea social de primera importancia.

Archidiócesis de Granada