Al perder la conexión con la Tierra, este astronauta citó a Cristo y sus dos principales mandamientos
Victor Clover, en la expedición Artemis II, llamó antes de rodear la cara oculta de la Luna a «amar a Dios con todo lo que eres» y «al prójimo como a ti mismo»
Victor Clover es un astronauta estadounidense a bordo de la nave Orion. Mientras realizaba la misión espacial Artemis II, justo antes de perder la comunicación con nuestro planeta durante 40 minutos mientras rodeaba la cara oculta de la Luna, tuvo unas últimas palabras no fatales, pues luego recuperó la conexión con absoluta normalidad: «Mientras nos acercamos al punto más cercano a la Luna y al más lejano de la Tierra, mientras seguimos desentrañando los misterios del cosmos, quisiera recordaros uno de los misterios más importantes que hay aquí en la Tierra: el amor».

Ya de por sí parece una afirmación relativamente profunda, pero Glover fue más allá hablando explícitamente de Jesús, pues citó que «Cristo dijo, al responder cuál era el mandamiento más grande, que era amar a Dios con todo lo que eres; y Él, siendo también un gran maestro, dijo que el segundo es semejante a este: amarás al prójimo como a ti mismo».
«Nos veremos al otro lado»
Siguiendo con esa línea, el astronauta envió un tercer mensaje antes de perder la conexión momentánemanete con la NASA: «Mientras nos preparamos para salir de la comunicación por radio, seguimos abiertos a sentir vuestro amor desde la Tierra». Y a los técnicos y científicos «allí abajo, en la Tierra y alrededor de ella, os amamos». A lo que añadió la promesa de que «nos veremos al otro lado». Efectivamente, así fiue.

«El espacio debe ser un bien común»
Las palabras de Clover han dado mucho que hablar. Por ejemplo, en declaraciones a la prensa vaticana, el arzobispo italiano Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas e Instituciones Especializadas en Ginebra, ha recordado que «el espacio debe seguir siendo un bien común». Por tanto, su exploración debe seguir unas normas éticas porque es susceptible de «construir o destruir a la humanidad».