«África necesita justicia, no limosnas»

24 horas al año para mirar a África: ese día es hoy, 25 de mayo, jornada marcada en el calendario de Naciones Unidas para recordar que hay un continente rico en capital humano, y rico en el subsuelo, que se muere de hambre y enfermedad. Monseñor Miguel Ángel Sebastián, misionero comboniano aragonés que, en estos momentos, sirve a la Iglesia como obispo de Lai, en el Chad, ha denunciado esta semana, en las Jornadas Nacionales de Delegados diocesanos de Misiones, que muchas ONGs y organismos internacionales «viven gracias a la situación de miseria» en África

Cristina Sánchez Aguilar

24 horas al año para mirar a África: ese día es hoy, 25 de mayo, jornada marcada en el calendario de Naciones Unidas para recordar que hay un continente rico en capital humano, y rico en el subsuelo, que se muere de hambre y enfermedad. Monseñor Miguel Ángel Sebastián, misionero comboniano aragonés que, en estos momentos, sirve a la Iglesia como obispo de Lai, en el Chad, ha denunciado esta semana, en las Jornadas Nacionales de Delegados diocesanos de Misiones, que muchas ONGs y organismos internacionales «viven gracias a la situación de miseria» en África

Los países africanos son ricos, dijo monseñor Sebastián. «No sólo ricos en riquezas, sino también en capital humano -médicos, ingenieros, informáticos…-, que abandonan sus países». Y aludió a la corrupción de muchos políticos y funcionarios africanos, pero que no son los únicos culpables: «Pienso en tantos organismos internacionales que viven gracias a la situación de miseria de una parte de la Humanidad; esos organismos u ONGs tienen necesidad de que la situación siga así. Son organismos que conocemos bien en el Tercer Mundo. Si bien es verdad que hacen mucho para ir arreglando el continente, también es verdad que ellos ganan mucho con sus actividades; no podéis imaginar los sueldos enormes que ganan los empleados de las agencias de la ONU, ni los presupuestos enormes en funcionamiento, en transporte, etc. Es inimaginable y escandaloso».

Además, monseñor Sebastián contó la estupefacción en muchos africanos, cuando ven que cualquier petición de contenido religioso es sistemáticamente desechada. «Los africanos no entienden por qué cuando se pide ayuda para construir una capilla se tenga tanta dificultad para obtenerla», dijo.

Una de las organizaciones de las que sí recibe ayuda su diócesis para el sostenimiento de la Iglesia es Obras Misionales Pontificias, «pero estas ayudas no llegan a cubrir todas necesidades», advirtió. «Lo más difícil de cubrir es el funcionamiento ordinario de la diócesis: el sostenimiento del clero, las ayudas económicas a comunidades de religiosas y la formación de los seminaristas…» (la diócesis cuenta con 23 seminaristas mayores). Por esta razón, desde el Obispado se buscan ayudas constantemente: «Preparamos proyectos y se presentan, en general, a varios organismos, pues ninguno te da la totalidad de lo pedido; eso, además de pedir la participación local».

El obispo se sinceró con los participantes en las Jornadas y expresó su indignación por la imagen que, en Occidente, se tiene de África: «Esa imagen de África que toca el corazón de la gente y hace meter la mano en el bolsillo. Es verdad que en África hay mucha pobreza, injusticias, guerras…, eso lo han denunciado los obispos en los dos Sínodos especiales para África. Pero no podéis imaginaros cuánto daño hacen esas imágenes a los africanos. En África, todos estamos convencidos de que hay mucho que hacer, mucho que cambiar, pero no son las limosnas de los ricos las que pueden desarrollar los países africanos, sino la justicia internacional», denunció.

Cristina Sánchez Aguilar