Acólitas y lectoras - Alfa y Omega

Acólitas y lectoras

El Papa hace una nueva invitación a la participación real y efectiva de cada bautizado en la misión de la Iglesia

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«Los laicos que tengan la edad y los dones determinados por decreto de la Conferencia Episcopal podrán ser asumidos establemente, mediante el rito litúrgico establecido, en los ministerios de lectores y acólitos; sin embargo, tal atribución no les da derecho al sustento ni a la remuneración por parte de la Iglesia». Así queda el canon 230 § 1 del Código de Derecho Canónico tras Spiritus Domini, el motu proprio firmado por el Papa en la fiesta del Bautismo del Señor y publicado el lunes. 

Con esta redacción se elimina del texto la reserva de estos ministerios a los hombres y se institucionaliza, con su correspondiente acto, una práctica ya consolidada en muchos sitios: la presencia de mujeres que leen la Palabra de Dios durante las celebraciones o que realizan un servicio en el altar o como ministras extraordinarias de la comunión.

Hasta ahora los ministerios instituidos de lector y acólito estaban especialmente orientados como paso previo para recibir el sacramento del orden (diaconado, presbiterado y episcopado), reservado a varones. Sin embargo, en sí, el acolitado y el lectorado no nacen del ministerio ordenado, sino del sacerdocio bautismal, que poseen todos los cristianos, hombres o mujeres. Y así ha querido subrayarlo el Papa. Conferir también «a las mujeres estos cargos, que implican estabilidad, reconocimiento público y un mandato del obispo, hace más efectiva la participación de todos en la obra de evangelización», ha escrito el propio Pontífice al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Luis Ladaria.

La decisión entronca con los deseos expresados por muchos padres sinodales en los últimos años y se produce después de escuchar a «los dicasterios competentes». Constituye una muestra más de la apuesta del Sucesor de Pedro por la sinodalidad y, sobre todo, una nueva invitación a la participación real y efectiva de cada bautizado en la misión de la Iglesia.