Los ocho principios irrenunciables de la Iglesia para la IA
Los obispos de la COMECE piden a la Unión Europea colocar la inteligencia artificial «al servicio de la persona humana»
Los obispos de la Unión Europea han hecho un llamamiento a la UE y a sus estados miembros para que garanticen que la inteligencia artificial siga estando firmemente «al servicio de la persona humana, el bien común y la paz». Así lo han manifestado en una declaración tras su asamblea plenaria celebrada en Bruselas del 14 al 16 de octubre, en la que ofrecen ocho principios irrenunciables para aplicar en este campo.
En el texto, los obispos de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) constatan que la inteligencia artificial «está transformando nuestras sociedades a una velocidad sin precedentes». Sus aplicaciones «ofrecen importantes oportunidades para el desarrollo humano integral y el bien común», pero al mismo tiempo, estos avances plantean «profundas cuestiones antropológicas, éticas, sociales y jurídicas que no pueden abordarse únicamente desde consideraciones tecnológicas o económicas».
Por este motivo, reclaman «encarecidamente» a la Unión Europea y a sus estados miembros aplicar ocho principios irrenunciables, así como promoverlos en los foros internacionales. Estos principios irrenunciables para la Iglesia en Europa son «la dignidad humana y la capacidad de acción de las personas deben seguir siendo primordiales; el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, el cuidado de la creación y la justicia deben guiar la innovación tecnológica; la responsabilidad, la transparencia y la rendición de cuentas deben acompañar a la IA.; la IA no debe convertirse en una fuente de discriminación, exclusión o manipulación».
Junto a ello, la inteligencia artificial «no debe menoscabar ni suplantar la singularidad de la persona humana, y los seres humanos no deben quedar reducidos a datos o mercancías». Asimismo, «los bienes comunes digitales y tecnológicos requieren una gobernanza responsable»; y «la democracia y el Estado de derecho deben ser protegidos». Por último, la IA «debe contribuir a la paz y a la fraternidad humana».
Un momento decisivo
«La humanidad se encuentra en un momento decisivo en el que el progreso tecnológico debe guiarse por un compromiso renovado con la dignidad de cada persona, la justicia y la fraternidad», afirman los obispos de la UE. Por eso, en la era de la inteligencia artificial, se muestran «atentos a las preocupaciones y temores expresados por muchos», y animan a la Unión Europea a «asumir el liderazgo en este ámbito, de acuerdo con sus valores fundacionales y su misión».
«Europa está llamada a actuar con urgencia, ambición y responsabilidad para reforzar sus capacidades digitales y dar forma a la investigación, el diseño y el desarrollo de estas tecnologías, promoviendo una visión genuinamente centrada en el ser humano», añade la declaración. En este contexto, «la Iglesia católica seguirá acompañando a la Unión Europea en un camino que proteja a la persona humana en la era de la inteligencia artificial».