Vicente Martín en el Tren Misionero: «Jesús es el maquinista de nuestra vida» - Alfa y Omega

Vicente Martín en el Tren Misionero: «Jesús es el maquinista de nuestra vida»

Niños, jóvenes y familias de colegios, grupos parroquiales, movimientos y asociaciones eclesiales han participado de un día de oración, reflexión, y testimonios misioneros

Luis Miguel Modino
Vicente Martín ha presidido la celebración. Foto: Luis Miguel Modino.

La Iglesia de Madrid ha celebrado en la víspera del día de DOMUND el Tren Misionero. Organizado por la Delegación de Misiones de la archidiócesis de Madrid, Obras Misionales Pontificias y Cristianos Sin Fronteras, el lema en este 2026 ha sido el mismo del domingo de las misiones, que celebra su centenario: «Uno en Cristo, unidos en la misión».

Comunión y alegría

Niños, jóvenes y familias de colegios, grupos parroquiales, movimientos y asociaciones eclesiales han participado de un día de oración, reflexión, y testimonios misioneros. Una jornada que ha estado marcada por un ambiente de comunión y alegría.

Tras la peregrinación inicial, que salió de la Plaza de Santa Cruz y realizó paradas en la parroquia de Santa Cruz, Templo Nacional de Santa Teresa y la imagen de Nuestra Señora de La Almudena que se encuentra en la Muralla, la jornada se ha desarrollado en el Seminario Conciliar de Madrid con grupos de reflexión, testimonios misioneros y momentos de fiesta.

Foto: Luis Miguel Modino.

100 años del DOMUND

El Tren Misionero ha concluido con una Eucaristía en la catedral de La Almudena presidida por el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín Muñoz. En su homilia, inició su reflexión mostrando la importancia de una celebración en la catedral, «verdadero corazón misionero de nuestra Archidiócesis de Madrid». Todavía más en este año en que el DOMUND cumple 100 años.

A partir de la imagen del tren, afirmó que «el maquinista es Jesús», y que, siguiendo el lema del DOMUND, «somos como vagones de un mismo tren. No vamos solos por la vida; estamos enganchados a Jesús y vamos en el mismo viaje». En palabras del obispo auxiliar, «estar enganchados a Jesús, significa que su corazón y el nuestro laten al mismo tiempo. Si Jesús ama a todo el mundo, nosotros, al estar unidos a Él, ¡también empezamos a amar a los demás con la misma fuerza!».

A partir del Evangelio, recalcó que «hemos de dar a Dios lo que es de Dios, es decir, regalarle nuestra vida, nuestro corazón y nuestra alegría a los demás». Un billete para subir al tren que no es necesario comprar, que «Jesús nos regala a todos el día que nos bautizamos», recordó don Vicente. La misión en ese tren es «llevar la alegría, la paz y el amor de Dios a todas partes, especialmente donde hace más falta».

Aprender a mirar como Jesús

A los misioneros los definió como «personas valientes que cogen ese tren para ayudar a los demás, anunciarles el Evangelio y acompañarlos a vivir con más dignidad», dando que hay «gente que lo pasa mal, que son muy pobres, que están muy solos o que no conocen a Jesús». Según el obispo auxiliar, ser misioneros «significa aprender a mirar como Jesús, acercarnos a quien nos necesita, compartir con quien tiene menos, acompañar a quien está solo y llevar esperanza con nuestros gestos de cada día», poniendo algunos ejemplos concretos: compartir, ayudar, sonreír, rezar por los misioneros.

«Jesús cuenta con todo el mundo para que este tren avance», dijo el obispo auxiliar. Puso el ejemplo de Ciro, como mostraba la primera lectura, alguien que «ni siquiera conocía al Dios verdadero, pero Dios lo tomó de la mano y lo usó como un superhéroe para ayudar a su pueblo a volver a casa». Desde ahí, recalcó que «¡Dios puede usar a cualquiera para hacer el bien!». Algo que demanda la actitud de aquellos a quienes San Pablo felicitaba en la segunda lectura «porque su fe se nota en las obras de amor que hacen todos los días».

Una misión que debe ser llevada a cabo entre todos, unidos como Iglesia. Don Vicente Martín recordó que el papa León XIV nos dice que «el anuncio del Evangelio es siempre una acción coral, comunitaria y sinodal».

Llevar el amor de Dios

Finalmente subrayó la importancia de los 100 años del DOMUND, que nos recuerda «que el Evangelio es un regalo para el mundo entero y que todos estamos llamados a llevar el amor de Dios allí donde vivimos». Una oportunidad para «renovar también nuestro compromiso misionero». Para ello pidió decir: «Jesús, gracias por ser el maquinista de nuestra vida. Queremos ir unidos a ti y a todos los niños del mundo. Ayúdanos a ser misioneros con una sonrisa, con un gesto de amor y con nuestras oraciones».  

Al final de la celebración, los niños y jóvenes fueron enviados por el obispo auxiliar como miembros de «una gran familia, unida por la fe y llamada a compartir una misma misión». Llamados a asumir que «la misión de Jesús continua viva en cada uno de nosotros», fueron invitados a no tener miedo de ser testigos de Jesús, a ser «luz para quien necesita esperanza, sal que dé sabor a la vida de los demás y puentes que unan corazones». Un convite a ir «unidos en Cristo y unidos en la misión, para servir con alegría y llevar la paz de Jesús allí donde cada uno se encuentra.