El Papa pide preparar «para el matrimonio desde el nacimiento» y educar a los jóvenes en la castidad

El Papa pide preparar «para el matrimonio desde el nacimiento» y educar a los jóvenes en la castidad

En la homilía que había preparado para el encuentro de obispos sobre Amoris laetitia y que ha leído el cardenal Tagle, León XIV pide promover «un clima de cuidado mutuo» entre familias, incluidas aquellas «en crisis»

María Martínez López
El cardenal Tagle lee la homilía preparada por León XIV. Foto: Vatican Media.
El cardenal Tagle lee la homilía preparada por León XIV. Foto: Vatican Media.

La educación en las virtudes —y en particular en la castidad— y la vivencia en la propia familia de la «caridad doméstica» desde la infancia. Es la receta que ha dejado el Papa León XIV para preparar a los jóvenes para el matrimonio. 

Debido a su operación de pulmón, el Santo Padre no ha podido celebrar en la mañana de este miércoles la Eucaristía de clausura del encuentro con los jerarcas de las Iglesias orientales y los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo con motivo de los diez años de Amoris laetitia. Le ha sustituido el cardenal Antonio María Tagle, recién elegido decano del Colegio Cardenalicio. 

Pero el Pontífice sí había preparado ya la homilía, en la que reflexiona entre otras cosas sobre el himno a la caridad de la I Carta de san Pablo a los Corintios, poniéndolo en diálogo también con textos del Papa Francisco en su exhortación apostólica tras los dos Sínodos dedicados a la familia. 

«El amor verdadero», dice la homilía, «nos exhorta, de manera particular, a educar a los jóvenes que se preparan para el matrimonio, enseñándoles «la importancia de las virtudes»». Entre ellas tiene «un lugar especial» la castidad, «condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal». 

El Papa tras la apertura del encuentro, el 7 de octubre. Foto: OSV News / Vatican Media / Simone Risoluti.
El Papa tras la apertura del encuentro, el 7 de octubre. Foto: OSV News / Vatican Media / Simone Risoluti.

«Desde la infancia»

El Santo Padre califica de «encomiables» los itinerarios formativos que se ofrecen a los jóvenes «a nivel parroquial o de zonas pastorales. Recordemos, sin embargo, que estos caminos por sí solos no son suficientes», señala. Deben estar «precedidos y apoyados por una educación al amor que acompañe todo el crecimiento, desde la infancia».

El Papa Francisco, a este respecto, observó que «cada persona se prepara para el matrimonio desde el nacimiento». «Todo lo que un joven vive en la familia debe contribuir a «hacerlo capaz de un compromiso pleno y definitivo»», añadía. 

Este «primer aprendizaje precioso e insustituible de la alegría del amor» es «la caridad doméstica, concreta, no carente de momentos de fatiga, de errores y caídas, y al mismo tiempo maravillosa en su impredecible vida cotidiana». Por eso, subraya, «merecen ser valorados y apoyados los esfuerzos de tantas familias que, en nuestras ciudades y en nuestros pueblos, viven su vocación y misión día a día, sin clamor, pero con fidelidad a veces heroica».

¿Cómo ayudar a las familias desde la Iglesia?

León XIV invita asimismo a «crecer como Iglesia, que es «familia de familias»», poniendo en práctica como Iglesia el mandamiento de amarnos «unos a otros como yo os he amado». En este sentido, ha propuesto «un clima de cuidado mutuo del que todos nos beneficiaremos». 

Así, los jóvenes esposos «se sentirán alentados mientras comienzan su camino conyugal». Los padres «tendrán ayuda para enfrentarse a los desafíos desafiantes relacionados con el crecimiento de los hijos y la gestión de la vida familiar». Y los ancianos «verán reconocido y valorado su papel de testigos de sabiduría y virtud, mientras que las fuerzas físicas disminuyen».

Una familia presenta las ofrendas. Foto: Vatican Media.
Una familia presenta las ofrendas. Foto: Vatican Media.

«Aquí encontrarán apoyo y motivación incluso aquellos que son más frágiles, o viven situaciones difíciles y momentos de crisis». Han de estar «rodeados de afecto y protegidos de juicios y prejuicios. Recordemos que, «por muy herida que pueda estar una familia, siempre puede crecer a partir del amor»».

En esta misma caridad «también hunden sus raíces los valores de la apertura y el respeto hacia la vida, desde la concepción hasta el término natural. De tales valores, la familia es depositaria por excelencia, como faro por el bien de la humanidad», subraya el Santo Padre. «Sin familias sólidas, abiertas al regalo de los hijos, atentas a su educación y a su crecimiento, el mundo no tiene lugar».

Rezar juntos en familia

Por otro lado, León XIV insta «encarecidamente a todos a redescubrir y promover» la práctica de la oración en familia y la recepción de los sacramentos. «Son un alimento sólido y una medicina saludable». 

Lamenta que «hoy, en muchas partes del mundo, el hábito de rezar juntos dentro de las paredes del hogar  —antes de las comidas, al principio y al final del día, o en ocasiones especiales— se ha debilitado mucho». 

Comunión visible con el patriarca caldeo

Junto al cardenal Tagle, al cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; y al cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, ha concelebrado la eucaristía Polis III Nona, patriarca de Bagdad de los caldeos. El cardenal Tagle ha recordado que tenía el mandato del Papa de «manifestar públicamente la comunión eclesiástica que Él ha concedido» a este último.

Esta comunión «recuerda una práctica antigua, que sancionaba la unidad en la fe y en la caridad de una Iglesia patriarcal con la Sede de Roma y, en la época, de las mismas Iglesias entre ellas». Dirigiéndose a Nona, ha subrayado que «su presencia nos ayuda a comprender mejor nuestro ser Iglesia, comunión en Cristo Señor de Iglesias de varios ritos y tradiciones en la unidad visiblemente manifestada con el Sucesor de Pedro».

También le ha asegurado «el afecto de toda la Iglesia católica y la oración por los fieles confiados a sus cuidados pastorales, desde hace tiempo probados, pero firmes y a menudo heroicos al dar testimonio, entre muchas adversidades, la fe en Jesús».