Israel ve«muy pocas manos amigas» tres años después de los atentados de Hamás - Alfa y Omega

Israel ve«muy pocas manos amigas» tres años después de los atentados de Hamás

Tres años después de que las milicias yihadistas mataran a 1.200 personas, Israel está «cansada de la guerra». Sus vecinos acusan a Netanyahu de forzarla para perpetuarse en el poder y en España crece el antisemitismo

Rodrigo Moreno Quicios
La ciudad vieja de Jerusalén vista en 2026.
La ciudad vieja de Jerusalén vista en 2026. Foto: OSV News / Ilan Rosenberg, Reuters.

«El 7 de octubre es una fecha muy dura porque todos tenemos nostalgia de cómo se vivía en este país antes de la guerra y no hay que escarbar mucho para encontrar gente que perdió hijos, sobrinos o amigos». Nos lo cuenta Mane Huerta, chilena emigrada a Jerusalén hace nueve años y, por tanto, testigo de cómo ha cambiado su sociedad a raíz del ataque de 2023 en el que las milicias yihadistas de Hamás asesinaron a 1.200 personas, el grueso civiles de los kibutz de Reim y Orim y asistentes al festival Supernova de música electrónica. En el tercer aniversario de la matanza, la oficina donde trabaja esta expatriada detuvo su actividad un momento para celebrar un pequeño memorial. «Hay quien piensa que debería ser un día de luto nacional, pero si los judíos hicieran luto por cada día que han tenido una masacre… solo podrían trabajar unos pocos días al año», señala. 

Algunas de las historias de las víctimas del atentado las recoge En el corazón del 7 de octubre, un libro que el Centro Sefarad Israel y la Embajada de Israel en nuestro país dieron a conocer en el aniversario con una exposición homónima en Madrid que narra, por ejemplo, cómo los niños Mijael y Amalia salvaron la vida al ocultarse de las milicias de Hamás dentro de  un armario. Pasaron doce horas encerrados y con el cadáver de su madre a los pies del escondite hasta que las Fuerzas de Defensa de Israel los liberaron. El cuerpo de su padre, un periodista que dedicó sus últimas energías a fotografiar el ataque y enviar las imágenes a su periódico, fue encontrado once días después en los alrededores. «Cada día seguimos adelante, pero en estos es más difícil de lo que pensamos», contó en la presentación de la muestra la encargada de negocios de la embajada, Dana Erlich.

«Dolor y nostalgia»

Aparte del «dolor y la nostalgia» que identifica en sus vecinos, Mane Huerta observa «la desesperanza e incomprensión» porque «están cansados de la guerra, pero ven en el mundo muy pocas manos amigas». Los define como «polarizados», pues coexisten los que «desean irse» con los que, según opina, «destruir a todos sus enemigos desde la base».

No es la primera persona que lo señala. Otro hispanoparlante con pasaporte israelí que prefiere no identificarse cuenta que, a raíz de las venideras elecciones en el país del 27 de octubre, «el tema está muy caliente y hay esperanza de que haya cambio de gobierno». A su juicio, Benjamin Netanyahu, asediado por casos de corrupción y sostenido por aliados ultraortodoxos, permitió que ocurriera el atentado para atornillarse al poder y ha forzado la guerra en Irán con el mismo objetivo. También lo dan a entender investigaciones como la que el diario israelí Haaretz publicó el pasado septiembre revelando las llamadas telefónicas que Netanyahu recibió antes de los ataques del 7 de octubre y ante las que no reaccionó, asegurando controlar la zona. Una línea que ya señaló The New York Times el noviembre pasado. A esto se suma la persecución que el primer ministro ha lanzado sobre los 24 militares que dan su testimonio en Naza, un documental recientemente galardonado en el Festival de Venecia que detalla la matanza de civiles en Gaza. «Muchos creen que él es el problema y hay un consenso de centro derecha e izquierda que puede poner el interés general delante», desea el israelí que charla con nosotros. Pero el resultado está muy lejos de ser seguro.

Para nuestro contacto, la ruta moral está muy clara: «El 7 de octubre fue una masacre que condenar y la respuesta de Israel ha sido desmesurada». Reitera simultáneamente ambas masacres porque, recalca, el Ejército de su país ha asesinado desde entonces a 75.000 palestinos y la Corte Penal Internacional ya ordenó en 2024 una orden de arresto sobre Netanyahu por crímenes de guerra y lesa humanidad. Denuncia además la instrumentalización de la guerra, por ejemplo, por parte de la derecha estadounidense apoyando a Israel y de la izquierda española alineándose con Palestina. «Este es un conflicto histórico que nadie tiene idea de cómo solucionar, no les preocupa y lo están utilizando con fines políticos», opina.

Se agrava el antisemitismo

Uno de los últimos episodios de la guerra que estalló hace tres años sucedió en la madrugada del pasado 3 de octubre y provocó que León XIV escribiera una carta a Gabriel Romanelli, el párroco de la única iglesia católica en la Franja. Después de que las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaran tres cohetes contra el edificio al que las cristianas ortodoxas Maysa y Mary se habían mudado acabando con ellas y con tres vecinos musulmanes, el Papa escribía al sacerdote argentino: «¿Hasta cuándo, Señor?». «Rezo a Dios por ellas, por sus familias y por toda la comunidad de Gaza», aseguró el Pontífice a Romanelli, a quien dio las «gracias por acompañar a la parroquia y a tantas personas». El párroco respondió al Papa que «en Gaza no hay lugar donde se esté seguro». Ni en la casa, ni en la calle, «ni en las iglesias», pues tanto la ortodoxa San Porfirio fue bombardeada en 2023 como la católica de la Sagrada Familia en 2025.

Estando perfectamente documentados los crímenes de Israel —al igual que los de Hamás—, Movimiento Contra la Intolerancia insta a evitar la discriminación contra quienes vienen del país. «Yo mismo soy víctima de antisemitismo aunque no sea judío porque, en cuanto denuncias que existe, te ponen en el punto de mira», protesta su presidente, Esteban Ibarra. Según los datos el Observatorio de Antisemitismo de España que codirige junto a la Federación de Comunidades Judías de España, califica su crecimiento en este último año como «espectacular. Hay una confluencia entre la extrema izquierda, los islamitas y neonazis en negar la existencia de Israel».

Señala que en España, «hay una indolencia institucional» y se incurre en «una infradetección desde los organismos del Estado», quienes permiten que, «si publicas algo a favor de la comunidad judía, recibas un montón de mensajes de odio». A menudo calificando el contenido como «una judiada». Y concluye alegando que, aunque es muy legítimo manifestarse en apoyo de Palestina —a quien tanto España como el Vaticano reconocen—, el pasado 7 de octubre se organizaron en nuestro país más de 40 marchas con sus banderas que, a su juicio, «han apoyado la masacre y hecho enaltecimiento del terrorismo» con la torpeza añadida de que «es un día muy doloroso para la comunidad judía».

Claves
  • El 3 de octubre de 2023, las milicias yihadistas de Hamás atacaron los kibutz de Reim y Orim y al festival Supernova de electrónica. Mataron a 1.200 personas, más de 800 eran civiles. También tomaron más de 250 rehenes.
  • Benjamin Netanyahu se mantiene en el poder con apoyo de ultraortodoxos y de extrema derecha. Israelíes de centro confían en que una coalición pueda desplazarlo este 27 de octubre y «poner el interés general delante».
  • Recientes investigaciones de medios locales como Haaretz o internacionales como The New York Times sostienen que el primer ministro pudo frenar el atentado y lo dejó suceder para tener un casus belli.
  • El documental Naza, recientemente galardonado en el Festival de Venecia, ha desatado la persecución de Netanyahu, quien busca procesar a los 24 militares anónimos que revelaron secretos sobre el exterminio en Gaza.
  • El pasado 3 de octubre, las Fuerzas de Defensa de Israel mataron a dos cristianas en Gaza. El Papa se pregunta «hasta cuándo». Ya golpearon la iglesia ortodoxa de San Porfirio en 2023 y la católica Sagrada Familia en 2025.
  • Movimiento contra la Intolerancia califica como «espectacular» el repunte del antisemitismo en España. Ya no es solo patrimonio de yihadistas o neonazis, sino que la extrema izquierda lo ha normalizado en redes sociales.
  • Este 7 de octubre, en España se celebraron más de 40 concentraciones con banderas en apoyo a Palestina. Manifestarse por este Estado es legítimo, pero hacerlo en ese «día tan doloroso» sugiere respaldar la masacre.