Retirado de las artes marciales mixtas, MK (Javier Lorenzo) vuelve a ponerse los guantes para enfrentarse a Rick R. M., diez años más joven, en un combate que todos dan por perdido. Pero el verdadero adversario no está enfrente: es el sufrimiento de un hombre que ha conseguido dinero y éxito y, sin embargo, no encuentra una razón para seguir.
Dirigida por Pablo Moreno y Luis C. Lagos, con guion de Benjamín Lorenzo y basada en el libro Seven: milagro de amor, de Lagos, Rise up (Levántate) utiliza el mundo de la competición como puerta de entrada a una historia de superación que se adentra en el terreno más íntimo y espiritual de su protagonista. Es una película de vocación cristiana que habla de la desesperación, la amistad, el amor, la fe y las segundas oportunidades.
En el papel protagonista vemos a Javier Lorenzo, al que conocemos por Abuelos, dirigida por Santiago Requejo, en la que participó como actor y coguionista. Asimismo, Cristina González, descubierta por Pablo Moreno para protagonizar La sirvienta, interpreta a Ana.
Minutos antes del combate reaparece Jero (Juan Rueda), el antiguo entrenador de MK, al que este ha pedido que esté en su esquina. También regresa Ana (Cristina González), enfermera y antigua novia. Ambos le acompañan cuando la fuerza física y el dinero ya no bastan.
El planteamiento tiene interés porque evita presentar la fe como un simple discurso añadido a la trama: la convierte en un camino de acompañamiento, escucha y transformación. En este sentido, resulta especialmente acertada la construcción del personaje de sacerdote cercano, que escucha, comprende, anima y permanece al lado de quien sufre. Es valiosa la decisión de mostrar una Misa de sanación y acercar al espectador a los grupos carismáticos y a los dones de sanación. Es parte esencial de su propuesta.
El recorrido de MK pasa por un momento extremo y doloroso, y es precisamente ese abismo el que abre la puerta a una realidad nueva, donde la derrota puede adquirir otro significado. Rise up propone una idea sencilla pero fértil: rendirse no siempre equivale a perder; a veces significa aceptar los propios límites para poder volver a levantarse.
La película, sin embargo, no siempre está a la altura de la potencia de su planteamiento ni encuentra siempre el tono adecuado. Algunos diálogos resultan demasiado explicativos y el ritmo narrativo podría ganar agilidad. El montaje es sencillo y lineal, con escasa creatividad formal, y el personaje de la madre de MK queda desdibujado: sus decisiones y motivaciones no terminan de comprenderse. Son aspectos que restan profundidad a una historia con material para explorar con mayor sutileza el dolor y la transformación.
Aun así, hay una virtud que sostiene Rise up: su mirada esperanzada propone que la verdadera victoria puede encontrarse más allá del aplauso y del marcador. Porque hay combates que solo se ganan cuando uno deja de pelear contra sí mismo y se atreve, finalmente, a levantarse.
Pablo Moreno y Luis C. Lagos
España
2026
Drama
+16 años