La historia de Giacomo va camino de los Oscar - Alfa y Omega

La historia de Giacomo va camino de los Oscar

El documental Green Lava, realizado en colaboración con el Vaticano, presenta el viaje iniciático de un joven con distrofia muscular de Duchenne. Una oda al amor y a los necesarios lazos de la comunidad

Julio Ocampo
Giacomo Mattivi se reunió con el Papa Francisco en enero de 2025.
Giacomo Mattivi se reunió con el Papa Francisco en enero de 2025. Foto: Vatican Media.

«Me gusta imaginar la libertad de un pajarito. Extiende sus alas y se deja llevar por las corrientes. Nosotros, humanos, no volamos. Sin embargo, podemos hacerlo con la mente y el alma, quienes nos llevan a viajes fantásticos para satisfacer nuestros grandes deseos. Me gusta imaginar que el vuelo más grande es cuando llega la muerte. No estoy seguro cómo será, pero sí que mi alma desplegará las alas como un pajarito en busca de mi destino». Las potentes palabras son de Giacomo Mattivi, quien habla con Alfa y Omega desde Baselga di Piné (Trento), en el corazón verde de los Dolomitas. 

Se trata de un chico de 22 años que convive con la distrofia muscular de Duchenne, grave enfermedad genética que causa una progresiva debilidad y pérdida de masa muscular. Un problema sideral que para soportar es necesario alcanzar otras dimensiones más espirituales. Ahí Giacomo es un ejemplo de inteligencia, determinación y madurez. 

Mattivi es el protagonista de Green Lava, un documental realizado en colaboración con el Vaticano que aspira a llegar a los Oscar. «Tenemos que pasar una serie de fases aún. A mediados de enero sabremos si estaremos entre los seleccionados para la gala final. Se acaba de proyectar en Beverly Hills, y estamos contentos», afirma su directora, Lia Beltrami (que lo realiza junto con Ali Mahir Aksu). «Es una historia de esperanza en un lugar aparentemente oscuro. Giacomo me enseñó una cosa, y es que la eternidad se alcanza en base a todo lo que consigamos contar estando aquí, presentes. Tenía 21 años todavía, y acababa de perder a su hermano, aquejado de la misma patología. Así comenzó la aventura», subraya.  

El drama y la redención

El documental, realizado en 2025 y de apenas una hora, explora los asteriscos de la discapacidad, pero sobre todo la belleza de vivir en comunidad. Con familia, amigos, animales y vegetación. La cinta comienza con la pulsante respiración de Giacomo y termina con él volando acompañado y sostenido en paracaídas. Un canto a la vida y la superación a través de la redención y el carpe diem. Dicho con palabras de Walt Whitman, «la vida es un poderoso drama, pero estás vivo. Contribuye con tu rima». Aquí; ahora. 

Es así como actúa Giacomo, quien perdió a su hermano Mattia, pero no el sentido a la existencia. Sus días están marcados por la compañía de sus amigos que juegan al fútbol, de su familia (padres y dos hermanos más) y por la universidad, donde estudia Sociología. También por una pequeña gesta: vender huevos de sus gallinas. «Creo en la frase de Montessori, una mujer revolucionaria en el mundo pedagógico y médico. Nos ayudó a educar la paz a través de la cooperación y no de la competición. Esto es un proceso que cada individuo debe ir cultivando desde niño. Así, se está preparado para cualquier dificultad. Creo en el amor, en todas sus esferas. No es fácil acercarse a una persona con esta enfermedad, pero estoy agradecido. Mis hermanos, mis padres y amigos… Son puntos de luz». 

Al final, todo es más sencillo de lo que parece. Como decía Pirandello y se cita en la cinta, la lava viva es necesaria para vivir, aunque duela. Es fuego atómico que nos lleva hacia adelante. «Cuando terminamos de rodar, Giacomo sufrió una crisis. Pensamos que no podría superarla, pero sí. Ahí está». Lava viva iba a ser el título original, «para no petrificarse. La respiración es la danza de Giacomo». Cambió a Lava verde «porque sus amigos, bromeando, pensaron que podía estar muerto cuando se lanzara. Él se reía. Decía que el vómito del volcán lo imaginaba verde, como los prados del altiplano donde vive», puntualiza Beltrami. 

El joven protagonista del documental, con sus amigos en el bucólico paisaje donde vive.
El joven protagonista del documental, con sus amigos en el bucólico paisaje donde vive. Foto: Green Lava / Raffaele Merler.

Giacomo, hoy, sonríe y llora a partes iguales. Nació y vivió intubado en una cama anexa a la de su hermano mayor, Mattia. Fue él quien asistió a la crisis respiratoria que se lo llevó por delante. Atraviesa un recorrido de fe. Reflexiona con la muerte y la vida, grandes temas de su tesis, recientemente terminada. De alguna manera, una visión cristiana engalanada de su mundo de paz, ecológico y sensible con el medio ambiente, en cierta manera influenciado por la encíclica Laudato si. 

Así lo dibuja todo metafóricamente la directora: «El calvario, la cruz y la resurrección. Busco historias difíciles para verificar cómo se puede salir del desierto y permanecer en pie, aún crucificado. Es el sentido de mi vida. Por eso me acerqué a Giacomo, un evangelio viviente. La narración es de Jesús, pero implícitamente. La Biblia está ahí, en ese sentido de comunidad que posee especialmente la gente que viene de las montañas». Efectivamente, se ha hecho fuerte y hábil entre los exabruptos y las imponentes sacudidas. Ha transformado el infierno en un edén, integrándolo todo en uno.