Oskari Juurikkala: «De algún modo, el heavy metal me preparó para la fe» - Alfa y Omega

Oskari Juurikkala: «De algún modo, el heavy metal me preparó para la fe»

Es uno de los testimonios de El Opus Dei sin filtros, de Jack Valero. Se refugió en el heavy metal tras divorciarse sus padres. Hoy es sacerdote y comenta en YouTube estas canciones

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
En Roma, con su hermano, nada más recibir la ordenación sacerdotal. A la derecha: Oskari de joven con melena, al más puro estilo 'heavy metal'.
En Roma, con su hermano, nada más recibir la ordenación sacerdotal. A la derecha: Oskari de joven con melena, al más puro estilo heavy metal. Fotos cedidas por Oskari Juurikkala.

—Es sacerdote católico, pero evangeliza en YouTube comentando temas de heavy metal. ¿Cuándo empezó a gustarle este estilo?
—En Finlandia, cuando era adolescente, con 10 u 11 años, junto con mi hermano. Nos gustaban Metallica, Guns N’ Roses, Helloween y Megadeth, Dream Theater… Y tocaba la batería en nuestro grupo de metal del colegio.

—¿Qué le atrajo del heavy?
—Es una música en la que hay menos belleza evidente en la superficie, pero a un adolescente le ayuda a expresar tensiones, agresividad, penas y dolores. Muchas veces las letras tratan precisamente de temas como el sufrimiento.

—¿Tenía eso algo que ver con su vida entonces?
—Sí, sobre todo tras el divorcio de mis padres. Yo era muy pequeño cuando ocurrió y es normal que un niño no pueda procesar fácilmente ese tipo de trauma. Creo que había una relación entre todo eso y la música.

—¿Qué tipo de alivio puede ofrecer a quien atraviesa una etapa difícil?
—Por ejemplo, algunas canciones de Metallica tratan temas como el sufrimiento y el deseo de quitarse la vida para liberarse de él. Fade to Black es una canción muy famosa que habla precisamente de ese dolor. El padre del cantante, James Hetfield, se fue cuando él era bastante joven y años después murió su madre.

Superficialmente uno podría decir que escuchar canciones como esta causa problemas en un joven, pero de alguna manera muchos se sienten comprendidos. Son conscientes de que otros viven lo mismo y de que no están solos.

—Muchos cantantes y guitarristas proceden de familias desestructuradas. ¿El heavy puede ser un modo de que un chaval pueda seguir adelante?
—El tono del heavy no es necesariamente positivo y también puede provocar dificultades porque puede llegar a ser bastante negativo. Es difícil afrontar las dificultades sin referencias. Yo, por ejemplo, en aquella época no tenía fe cristiana, ni siquiera había sido bautizado. Encontré la fe hacia el final del colegio y me bauticé.

—¿Cómo dio ese paso?
—En la adolescencia me gustaban los libros y leí algunas cosas sobre santo Tomás de Aquino. Era más filosofía que religión: ética, virtud, ley natural y conceptos que me ayudaron a ver que había un principio y un orden más allá de lo superficial y de las emociones. Eso me atrajo.

Después encontré en internet algo sobre el Opus Dei, una presencia muy pequeña en Finlandia. Entré en contacto con ellos y comencé a recibir catequesis de introducción a la fe católica. Eso me abrió un horizonte totalmente nuevo y comencé a rezar todos los días. Seguramente había una gracia especial que me impulsaba, porque pasaron muchas cosas en poco tiempo.

—Por ejemplo, la vocación sacerdotal.
—Sí. En aquella época pensaba que quizá Dios me atraía hacia el sacerdocio, pero decidí abrazar primero una vocación de celibato como laico en el Opus Dei. Me animaron a rezar y a tomarlo con calma, porque para un joven que acaba de bautizarse es importante no avanzar demasiado rápido. Al final, fui ordenado hace ahora diez años.

Junto a su amigo Pablo en su canal de YouTube, Made for Glory.
Junto a su amigo Pablo en su canal de YouTube, Made for Glory. Foto cedida por Oskari Juurikkala.

—En todos esos años, ¿siguió escuchando heavy?
—Al prinicipio no, porque me parecía demasiado fuerte y estaba muy mezclado con mi adolescencia, con toda esa oscuridad y dolor. Solo después de varios años, cuando ya tenía la fe más consolidada, volví a ese mundo. Mirándolo ahora, creo que, de algún modo, el heavy metal me preparó para la fe.

—¿A qué se refiere?
—Creo que me abrió a grandes preguntas y a una búsqueda de sentido más profundo. No es Evangelio, en el sentido de que no necesariamente anuncia a Cristo, pero sí puede preparar el terreno, paradójicamente, suscitando grandes cuestiones y búsquedas.

—Hoy incluso lleva un canal de YouTube dedicado a esta música.
—Hace uno o dos años empecé a encontrar en YouTube vídeos en los que alguien escucha una canción heavy por primera vez y se graba su reacción. Me encantó porque descubrí matices nuevos en canciones que ya conocía muy bien. Pero, sobre todo, me llamaron la atención los comentarios. Vi que ese formato sencillo de YouTube permitía crear una especie de comunión entre personas que no se conocían, pero que compartían el gusto por una música importante para ellas. Eso me hizo pensar que sería interesante hacer algo parecido con un tono cristiano, conectándolo con la dimensión espiritual, religiosa y teológica de esta música. Así nació Made for Glory.

—¿Cuál es su planteamiento? ¿Cómo une la fe y el heavy?
—Yo enseño Teología Fundamental en Roma. He estudiado sobre todo a los padres de la Iglesia, que quisieron hacer una síntesis entre la cultura pagana y la fe cristiana. En el canal también intentamos encontrar esos anhelos de Dios que existen en nuestra cultura y que encuentran su plenitud en el misterio cristiano y, sobre todo, en Jesucristo.