La EU KIDS ACT obliga a diseñar las plataformas sin fórmulas adictivas - Alfa y Omega

La EU KIDS ACT obliga a diseñar las plataformas sin fórmulas adictivas

La nueva ley de la Comisión Europea exige mecanismos de verificación de edad, prohíbe el acceso a redes a menores de 13 años y propone las «minicuentas» para que los padres monitoricen

Rodrigo Moreno Quicios
Foto de recurso de un niño mirando el móvil
La norma emplaza a las tecnológicas a implementar soluciones preventivas sin necesidad de recavar más datos de salud. Foto: Fotolia.

«A nadie se le ocurriría poner un medicamento en el mercado sin haber evaluado antes si los beneficios son mayores que los riesgos, pero con estas tecnologías se ha hecho sin discriminar la edad e incluso se han insertado en el sistema educativo», denuncia Mar España. Ella es exdirectora de la Agencia Española de Protección de Datos y dirige la Plataforma Control Z, una iniciativa apolítica para frenar la hiperconexión infantil y sus daños. Nos atiende para explicarnos en qué consiste la EU KIDS ACT, una ley de la Unión Europea que entró en vigor a finales de septiembre, prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 13 años y establece los 15 como edad mínima para abrir una cuenta propia.

«Este es un tema de salud pública y tiene que mandar el principio de prevención»
Mar España
Presidenta Plataforma Control Z

Un término que se reitera en el texto de esta norma y que se publicita como gran novedad es que, a partir de ahora, se «invierte la carga de la prueba». Es decir, se exige a las tecnológicas implementar de oficio medidas preventivas en vez de esperar a que los menores sufran aún más daños que subrayen esa evidente necesidad. «Hasta ahora la industria ha sido muy lista y decía que hay que demostrar que hay causalidad y no solo correlación, por ejemplo, entre el uso de las pantallas y el aumento de los suicidios», nos traduce Mar España. Es un paso adelante pero, a juicio de esta experta, ya implica cierta «falacia» porque el impacto de estas tecnologías en los menores ya está más que demostrado.

Las sociedades médicas que se han sumado a Control Z —entre otras, la Asociación Española de Pediatría, el Consejo General de la Psicología de España o la Sociedad Española de Neuropsicología Clínica— ya han documentado que, «físicamente, un uso precoz de estos dispositivos desplaza los hábitos de vida saludable, ha provocado una epidemia de miopía y problemas muy graves de falta de sueño entre menores que deben dormir entre ocho y nueve horas». Después están las derivadas mentales, pues «en la adolescencia el cerebro hace un gran recableado y poda neuronal». Un momento crucial en el que recibir estímulos adecuados genera «un sistema nervioso seguro y resiliente» y en el que, por el contrario, estar bombardeado por distracciones «es un atentado». 

No les perjudicará empezar después

«Nos hemos dejado llevar por la presión social y, con la pandemia de la COVID-19, se colaron las tecnológicas en los colegios regalando licencias», denuncia Mar España. La expresidenta de la Agencia Española de Protección de Datos es muy crítica con la omnipresencia de dispositivos digitales en los centros educativos y en las casas y argumenta que, «si un menor no está preparado a los 12 años para conducir un coche, ¿por qué se permite a la industria en Internet tener carta blanca con él?».

De acuerdo con la presidenta de la Plataforma Control Z, si un adulto de hoy está perfectamente alfabetizado digitalmente sin haber utilizado un móvil en su infancia, también los niños de hoy pueden esperar a los 16 años para adquirir estas competencias sin miedo a quedarse atrasados. «Tenemos que conseguir que verlos con una pantalla nos escandalice tanto como verlos con una copa o fumándose un cigarro», emplaza.

«Basándonos en las recomendaciones de la Sociedad Española de Pediatría, hasta los 6 años un niño no debería usar nada las pantallas y desde los seis hasta los doce podría utilizarlas solo una hora al día», detalla. Sin embargo, «hay centros educativos obligando a hacer los deberes con el ordenador por encima de las pautas que dan los médicos».

«El cerebro es permeable y, si los valores los dicta el patrón adictivo en vez de la familia o el sistema educativo, se cambia el comportamiento y vemos a niñas de 9 años con cosmicotorexia [uso compulsivo de maquillaje y rutinas faciales, N. d. R. ], niños de 10 consumiendo porno o de 11 que no quieren salir de casa», recuerda Mar España.

Chatbots desactivados

Otra obligación que marca la EU KIDS ACT es, según la Comisión Europea, que «los servicios en línea y las tiendas de aplicaciones deben utilizar herramientas de verificación de la edad». «Es algo que a día de hoy no se está cumpliendo», protesta Mar España. La propuesta de esta ley es que los tutores de los menores entre 13 y 15 años creen «minicuentas» desde sus propios perfiles para poder monitorizar el uso de los adolescentes. Estas deberán contar por defecto con medidas de protección, como un número restringido de contactos sociales, puntos de parada que eviten un scroll infinito y una ausencia clara de mecanismos aleatorios de recompensa. También tendrán deshabilitado por sistema los chatbots y asistentes virtuales ante el riesgo de que los pequeños generen con ellos una dependencia emocional.

«Corresponde a las plataformas demostrar que son seguras»
Ursula von der Leyen
Presidenta Comisión Europea

Sobre este respecto, la propia Ursula von der Leyen ha alegado que «nuestros menores interactúan con las tecnologías más sofisticadas jamás creadas» y que estas «no se crearon teniendo en cuenta su bienestar». Y promete que con la EU KIDS ACT «devolvemos el control a los progenitores» y les dan herramientas para «ayudar a sus hijos a navegar por un mundo en línea más seguro».