El Observatorio de Bioética responde a la ministra sobre el sufrimiento del feto
Las declaraciones de Mónica García sobre la ausencia de sufrimiento del feto durante el aborto suscitan la respuesta del Observatorio de Bioética
El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha cuestionado que pueda afirmarse de forma tajante que el feto no experimenta dolor durante un aborto. El organismo ha respondido así a las recientes declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien ha asegurado que existe «evidencia científica más que de sobra» para sostener que no hay sufrimiento del feto y que el aborto tampoco genera trauma en las mujeres.
Según el Observatorio, la evidencia biológica muestra que la maduración del cerebro humano se inicia muy pronto, en torno a la tercera semana de gestación, y continúa durante todo el embarazo a un ritmo acelerado. Por ello, considera «científicamente inviable» establecer un umbral estático que permita dividir de forma tajante las etapas de ausencia y presencia de dolor.

El organismo ha cuestionado especialmente las posiciones que defienden un «umbral tardío del dolor» en cuanto al sufrimiento del feto, según las cuales la experiencia dolorosa no podría producirse hasta una fase avanzada del desarrollo cerebral. El Observatorio sostiene que esta hipótesis «ha recibido severas críticas de la comunidad científica debido a sus frágiles bases fisiológicas» y considera que limitar el procesamiento del dolor a la corteza cerebral desarrollada no tendría en cuenta el papel de las estructuras subcorticales y talámicas.
Dos ejemplos
Como ejemplo, el Observatorio de Bioética se ha referido a los recién nacidos extremadamente prematuros. Actualmente, la medicina neonatal consigue la supervivencia de algunos bebés nacidos alrededor de las 22 semanas de gestación. A su juicio, aceptar que el dolor no puede existir hasta las semanas 24, 29 o 30 plantearía problemas para justificar la utilización de analgesia durante intervenciones médicas invasivas en estos pacientes.
Y también ha aludido a la cirugía prenatal, pues ha señalado que existen intervenciones intrauterinas para corregir anomalías congénitas en fetos de menos de 24 semanas y ha destacado que los equipos de anestesia y neonatología administran medicamentos analgésicos durante este tipo de procedimientos.
Por estos motivos, el Observatorio ha defendido además que el debate sobre el dolor fetal no debería convertirse en el único elemento para valorar el aborto desde el punto de vista ético. En este sentido, ha defendido que «la vida humana posee un valor intrínseco y una dignidad inviolable en cualquier etapa de su desarrollo, desde el momento de la fecundación hasta su fin natural». En este sentido, «el embrión y el feto no son meros conglomerados celulares ni apéndices del cuerpo materno, sino seres humanos pertenecientes a la especie Homo sapiens con una continuidad biológica e identidad propia en proceso de desarrollo».
En su conclusión, el organismo ha cuestionado que pueda afirmarse que existe una evidencia científica «más que de sobra» sobre la ausencia de sufrimiento fetal y materno asociado al aborto provocado. A su juicio, la cuestión presenta una «complejidad científica y médica» que debe tener en cuenta la literatura neurobiológica y obstétrica.