Colegiata de San Isidro: 375 años presente en la historia de Madrid
375 años de la consagración de un templo construido en honor de San Francisco Javier, desde 1769 tiene como titular a San Isidro y fue catedral de Madrid por más de 100 años
La Colegiata de San Isidro, uno de los templos más emblemáticos en la historia de la ciudad y de la Iglesia de Madrid, celebra este 23 de septiembre de 2026 una fecha importante. Se cumplen 375 años de su consagración por el entonces nuncio apostólico, Giulio Rospigliosi.
Vínculo con la Compañía de Jesús
El 23 de septiembre de 1651, el futuro Papa Clemente IX consagraba el templo del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús en Madrid, bajo la advocación de san Francisco Javier, que sería su titular durante más de 100 años. Su actual denominación fue consecuencia de la expulsión de la Compañía de Jesús de España en 1767, lo que lleva al rey Carlos III a destinar este templo a san Isidro.
Tras algunas reformas, encargadas a Ventura Rodríguez, el 4 de febrero de 1769 serán trasladados al retablo del altar mayor del templo, el sagrado cuerpo incorrupto de san Isidro y las reliquias de santa María de la Cabeza. En 1788, como informa la Real Congregación de San Isidro de Naturales de Madrid, el Papa Pío VI dictará la bula mediante la cual nombraba canónigos a los capellanes de San Isidro, creando así el cabildo de San Isidro y tomando el templo la denominación de colegiata por tener un cabildo propio.

Catedral durante más de 100 años
La creación de la diócesis de Madrid-Alcalá por el papa León XIII en 1885 supondrá un nuevo episodio en la historia de este templo, pues como indica la bula de creación, hará funciones de catedral hasta la conclusión de las obras de la catedral de la Almudena, iniciadas dos años antes. Una función catedralicia que ejercería hasta 15 de junio de 1993, cuando el Papa Juan Pablo II consagró la catedral de Santa María la Real de la Almudena.
De nuevo retoma su denominación de colegiata y acogerá la parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo, siendo renombrada oficialmente como parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo y San Isidro, denominación que se mantiene hasta hoy. Un templo en el que acoge a madrileños y visitantes, que de modo constante acuden a pedir la intercesión del santo patrono que «vela y protege a Madrid», como recoge la letra de su himno.
Presencia de la congregación de San Isidro
Desde la congregación de San Isidro, que este año cumple 275 años, su teniente de hermano mayor, Jorge Matas, agradece por «estos 375 años del templo que nos acoge». En su tarea de custodiar del sagrado cuerpo incorrupto del santo, confiada por Carlos III en el año que cumplían 18 años de su fundación, su sede pasó por la actual capilla de del Buen Consejo y por la de la Virgen del Carmen, hasta asentarse, después de la Guerra Civil, en la capilla de la Inmaculada o de los naturales de Madrid, en la parte de la izquierda del presbiterio.
Jorge Matas destaca algunos paralelismos entre el templo y la figura de San Isidro. Entre ellos, recuerda que se inicia la construcción en 1622, año de la canonización del santo. También recuerda con relación a la ubicación actual que «esa capilla no es del proyecto original, sino que forma parte de la reorganización que hace Ventura Rodríguez del templo, creando esa capilla ovalada en la izquierda de del presbiterio, que se construye, según la tradición, sobre la antigua casa de los Vera, en la cual habría un pozo hecho por San Isidro».

Algo que hace que «al final, la congregación de San Isidro hemos ido a parar en una capilla que está encima de uno de los pozos que según la tradición realizaría San Isidro», cuenta su teniente de hermano mayor. Un motivo más para dar gracias a Dios por un templo que se inició teniendo como titular a San Francisco Javier y que con el paso del tiempo fue dedicado al patrón de Madrid, «donde se atiende a todos esos peregrinos que van a visitarle, que van a pedirle, que van a darle gracias», y es «puente de unión con Dios y espacio para ponernos en esa presencia del Señor, que es a lo que San Isidro nos ayuda», afirma Matas.