Roma se fija en España para evangelizar los santuarios del mundo

Roma se fija en España para evangelizar los santuarios del mundo

El español Francisco Romero ayudará al Dicasterio para la Evangelización a evangelizar los santuarios, porque «está llegando mucha gente buscando a Dios»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El santuario de Nuestra Señora de la Cabeza es una realidades en el radar del Dicasterio para la Evangelización. Foto: Javi.cavi.
El santuario de Nuestra Señora de la Cabeza es una realidades en el radar del Dicasterio para la Evangelización. Foto: Javi.cavi.

Francisco Romero, director del Secretariado de Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la CEE, ha sido nombrado consejero del Dicasterio para la Evangelización para las cuestiones relacionadas con los santuarios. Explica cómo pretende Roma impulsar la dimensión evangelizadora de estos lugares y qué experiencias españolas son ya una referencia. 

—Va usted a aconsejar al Dicasterio para la Evangelización, específicamente para las cuestiones relacionadas con los santuarios. ¿Qué va a tener que hacer en esta nueva responsabilidad? 
—El Papa León XIV quiere que se dinamice la pastoral en los santuarios, que se le dé un poco más de espacio, porque hoy en día está llegando mucha gente buscando a Dios. Quiere que sean espacios donde se pueda evangelizar a quienes llegan y donde, además de acogerlos por parte de toda la Iglesia, podamos escucharlos, tratar de darles la mano y anunciarles el encuentro con Cristo. 

Esa inquietud del Papa León es la que me ha transmitido el Dicasterio para la Evangelización. Me han invitado a formar parte de las diez personas que vamos a tratar de trabajar en esta dirección, en colaboración con los santuarios y con las peregrinaciones, y procurar que sean espacios evangelizadores. 

Cuatro templos de referencia 

—¿Cómo se puede responder a este desafío de evangelizar a la gente que acude como peregrina o como turista a los santuarios? ¿Qué experiencias hay en España que pueda aportar algo ante este reto que plantea el Papa? 
—Creo que está siendo diferente la experiencia en cada santuario. Yo voy a llevar como referencia algunos casos, como el Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Jaén, el del Sagrado Corazón de Jesús, de Valladolid, el de Estíbaliz, en Vitoria, y el de la basílica de la Virgen de los Desamparados, en Valencia. Cada uno tiene una estructura diferente y una experiencia que puede aportar algo.  

Francisco Romero en Valencia, durante una procesión. Foto cedida.
Francisco Romero en Valencia, durante una procesión. Foto cedida.

Principalmente, la gente está llegando y creo que tenemos que hacer un gran esfuerzo. Primero, en estar. Segundo, en acoger a la gente que llega. Y tercero, en escuchar y dialogar con ella. Ese tiene que ser el primer escalón. Y, a partir de ahí, llega el Evangelio. Pero es necesario que la persona se sienta acogida, escuchada y acompañada, que pueda dialogar con alguien. Hay que crear espacios para que eso ocurra, y a veces no lo hacemos.  

—¿A qué se refiere? 
—Muchas veces, en los santuarios tenemos la misa y algunas actividades más, como las novenas. Aquí es donde tenemos que cambiar de mentalidad. La misa es fundamental para los cristianos, pero antes de hacer parte de la misa hay que dar otro paso y encontrarse con la gente que está llegando, que a lo mejor está más alejada. Allí hay muchas realidades, muchas intenciones, que a veces nos sorprenden. Y el que llega buscando algo, si quiere encontrarse contigo, tiene que poder encontrarte. 

De la escucha al anuncio 

—Pero ¿cómo se hace eso concretamente? Me ha hablado de cuatro santuarios en España que están un poco en esta dinámica. ¿Tiene que haber sacerdotes más disponibles? ¿Colaboran los laicos? 
—Los sacerdotes tienen la celebración de ese gran evento que es la misa. Es importante y significativo, como también lo ha sido y lo sigue siendo el sacramento de la Confesión. Mucha gente llega allí buscando también esto. 

Pero también los laicos están haciendo la experiencia de cómo acoger a quien llega. Una vez que uno llega y dice: «Bueno, ¿yo qué hago?, ¿qué pinto aquí?», tiene que poder encontrar a una persona que lo acoja desde el principio, que pueda darle una orientación y con la que pueda dialogar

Recuerdo un santuario en el que había personas laicas que acogían. Una vez que alguien llegaba, lo acogían y esa persona les contaba toda su vida. Llegaban con situaciones que a veces eran un interrogante. En todos estos santuarios hay una presencia especial de la Iglesia donde no están solo los sacerdotes. También están los laicos, un equipo de personas que acogen, acompañan, dialogan, escuchan y van orientando. 

Y ahí también podemos hacer una propuesta evangelizadora. No solamente podemos llevar adelante esa labor de escucha, sino desde la escucha tratar de ofrecer a Cristo, porque Él es quien puede aliviar el corazón y las necesidades que las personas tienen.