En una Ceuta cansada la Iglesia elige «responder ante las personas» - Alfa y Omega

En una Ceuta cansada la Iglesia elige «responder ante las personas»

El Centro San Antonio acoge a 40 de los miles de migrantes que quedan en la ciudad tras la entrada masiva de julio y desde la CEE se pide apoyo a ellos y a los ceutíes

Ángeles Conde Mir
Migrantes duermen en plena calle el domingo a la espera de acceder a un campamento temporal.
Migrantes duermen en plena calle el domingo a la espera de acceder a un campamento temporal. Foto: EFE / Reduan.

En las salas del Centro San Antonio de Ceuta, gestionada por la Asociación Cardijn con el amparo de la red del Secretariado de Migraciones y el apoyo de Cáritas, viven 40 de los miles de migrantes que aún quedan en la ciudad autónoma tras la entrada de unos 80.000 entre el 30 y el 31 de julio. El misionero scalabriniano Carlos Méndez, uno de sus responsables, explica que comparten el haber huido de «situaciones de persecución» o el anhelo de «encontrar un nuevo futuro». Comparte la cautela con la que abrieron sus puertas. Al inicio, solo ofrecían información o comida. «Nuestro recurso es pequeño», con plazas para diez migrantes salidos de centros de menores. Solo a los cuatro o cinco días, «cuando se empezaban a ver casos de emergencia, fuimos habilitando salas para algunos muy puntuales. Con prudencia», pues querían «ofrecer un espacio digno a personas vulnerables; no acoger por acoger». 

En su relato se intuye el shock que sacudió la ciudad en esos primeros días. Ramón Valdivia, administrador apostólico de Cádiz y Ceuta, subrayaba a este semanario en el marco de las fiestas de Nuestra Señora de África —los actos religiosos fueron los únicos que se mantuvieron—, que «este hecho traspasa la gravedad de una crisis migratoria, ya de por sí difícil de gestionar. Supone una prueba de alcance político internacional de ámbito geoestratégico». Un «desastre» que «no podemos gestionar solo a base de sentimientos y buenas intenciones. Necesitamos orden y la aplicación de las leyes de un Estado social y democrático de derecho», sin «tomarnos la justicia por nuestra mano» pero sí «exigiendo el cumplimiento de las responsabilidades de protección» a la población, que «merece que no se juegue ni con su estabilidad ni con su prosperidad». 

En el Centro San Antonio también se ofrece comida, duchas y atención sanitaria a pequeñas heridas y lesiones.
En el Centro San Antonio también se ofrece comida, duchas y atención sanitaria a pequeñas heridas y lesiones. Foto: Carlos Méndez.

Pero la situación se fue estancando y un par de semanas después Fernando Sotomayor, director de Cáritas Ceuta, describía una ciudad con miles de personas «deambulando por la ciudad, sin rumbo fijo», durmiendo en las playas a pesar de los traslados; incluso niños y niñas, que corrían el riesgo de ser violadas. «Muchas personas no tienen para comer». Y lamentaba que «los que han entrado están mal, pero los ceutíes también, con el ánimo por los suelos. Estamos autoconfinados». En medio de esta situación, «nuestro dinero no lo podemos tocar porque es una subvención para las familias de Ceuta». Atienden a unas 400 «y no sabemos si vamos a tener a alguna más, porque muchos comercios están cerrando». Pero están sacando de donde pueden —por ejemplo, de distintas Cáritas— para ayudar a San Antonio. 

Allí todas las manos son necesarias: las de su personal —incluida la trabajadora y la educadora social—, voluntarios de la ONG ASCS, apoyo de los Hermanos de la Cruz Blanca, los diez residentes iniciales, que han hecho de intérpretes, e incluso «las personas que hemos acogido», pues San Antonio no es un proyecto asistencialista sino donde la ayuda es recíproca y hay que asumir responsabilidades, relata Carlos Méndez. Un esfuerzo compartido en el que «en lo poquito y en lo humano» han podido ofrecer acogida, «pensando siempre que la dignidad humana no puede ser olvidada». 

Con todo, ven llegado el momento de empezar a derivar a estas personas a los espacios de acogida habilitados por la ciudad. «Era una respuesta puntual y provisional». A pesar de todas las dificultades, asegura que la mayoría no se plantean volver porque «tienen la esperanza muy viva. Algunos quieren pedir asilo. Eso no depende de nosotros; lo que depende es orientarlos». Sobre el ambiente en su entorno, habla de una «respuesta positiva», aunque con comprensión cuando no es así por el «cansancio» por el tiempo transcurrido y «que no haya respuesta por parte del Gobierno. Pero nosotros nos centramos en cómo respondemos ante las personas». 

Claves
  • La mayor parte de migrantes en San Antonio son de Marruecos pero hay subsaharianos y de otros países.
  • Los subsaharianos llegados «llevan en tránsito migratorio desde hace tiempo», recuerda Redondo.
  • Redondo expresó el 28 de agosto su «más absoluto rechazo» a la violencia contra los migrantes.
  • «La peor parte la han corrido quienes han fallecido», al menos 141 personas, señaló Valdivia.

Fernando Redondo, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, destaca en conversación con Alfa y Omega la solidaridad del pueblo ceutí tanto a través de entidades eclesiales como de «familias cristianas que a título personal han acogido a personas migrantes en su casa», como el apoyo a todo el pueblo ceutí por la presión que están sufriendo. «Entiendo que haya personas que ante esta difícil situación se manifiesten pidiendo una solución ya», reconoce.

Redondo, que a primeros de agosto reclamó una respuesta adecuada para los menores y subsaharianos presentes en la ciudad, insiste ahora en estas páginas en que las autoridades, locales y nacionales, «pongan todos los recursos necesarios» para resolver esta crisis humanitaria. «Por un lado facilitando espacios donde se puedan alojar de manera decente». Por otro, «acelerando el proceso de identificación», a través de entrevistas personales en vistas a dar soluciones personalizadas, de acuerdo con la legalidad vigente, respetando siempre la dignidad de la persona y los derechos humanos.