Nace el Observatorio Diego de Pantoja - Alfa y Omega

Desde el siglo XVI y hasta la actualidad, las relaciones históricas de Europa con Iberoamérica y Asia, especialmente con China, y posteriormente con territorios como África, han sido un elemento clave en la configuración de la globalización contemporánea. Estos vínculos históricos han ido generando y consolidando procesos de hibridación cultural, social, científica y religiosa, que constituyen, entre otros, el objeto de estudio y atención del Observatorio Diego de Pantoja de reciente fundación. Los vínculos entre continentes han ido configurando un legado histórico que continúa influyendo en las dinámicas actuales de cooperación, diálogo y encuentro entre mundos tan diferentes.

La Universidad Pontificia Comillas promueve el observatorio como un espacio académico de estudio y reflexión para la cooperación que, además, desea impulsar la colaboración con universidades e instituciones académicas, y en su caso, con organismos internacionales, entidades religiosas y de la sociedad civil, así como con otros actores comprometidos con el avance del conocimiento y el desarrollo del diálogo y el mutuo entendimiento.

Esta pequeña plataforma se apoya en un equipo de especialistas procedentes de diversas áreas del saber como la historia, la teología, la ciencia, la filosofía, la espiritualidad sin obstáculo para poder establecer interrelación con otras disciplinas, como la economía, el desarrollo tecnológico, la literatura, el arte o la filología, con el fin de abordar su objeto de estudio desde una perspectiva tan plural como rigurosa y académicamente fundamentada.

¿Por qué Diego de Pantoja?

Este horizonte de globalización, diálogo y encuentro entre culturas y civilizaciones justifica el nombre dado al observatorio. Diego de Pantoja (Valdemoro, 1571 – Macao, 1618), fue un misionero jesuita, figura clave como puente de diálogo entre China y el mundo occidental en el siglo XVII, y que, tras pasar más de 300 años prácticamente desconocido, ha irrumpido con notable impacto en la historia de la cultura, de la Iglesia y de la Compañía de Jesús del siglo XXI. En las diversas actividades que se organizaron, tanto en China como en España, con motivo del IV centenario de su fallecimiento (2018), líderes como el rey Felipe VI, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping o el Papa Francisco recurrieron a su persona y a sus escritos en diversas ocasiones para recordar y actualizar este encuentro Oriente – Occidente. Leyendo las cartas de Pantoja descubrimos cómo desde Beijing mantenía un contacto permanente con sus compañeros de Europa, Asia, África y América. Su figura es, sin duda, un referente inspirador en el que apoyar nuestra tarea.

El observatorio pretende promover las relaciones culturales y formativas actuales entre Asia, con especial atención a China, y el resto del mundo, fundamentalmente con Iberoamérica, entendida esta desde la fraternidad lingüística que el castellano y el portugués favorecen. Además, se orientará preferentemente tanto hacia los territorios de las tres Américas como hacia los asiáticos y africanos en los que históricamente hubo presencia ibérica. Así lo reconocen también otros organismos internacionales.

La pretensión de esta institución académica es, pues, constituirse como grupo interdisciplinar de investigación básica y aplicada en los temas relativos a las relaciones históricas entre Iberoamérica, China y Asia, desde los inicios de la globalización en el siglo XVI hasta nuestros días. En un mundo donde la globalización no tiene marcha atrás, el observatorio desea contribuir a la formación integral, transcultural y transcendente de nuestros alumnos, alzando la mirada y ensanchando los horizontes. Asimismo, pretende explorar, analizar y difundir el impacto científico y religioso que supuso el acercamiento de los misioneros, muchos de ellos jesuitas, en los territorios asiáticos e iberoamericanos. En particular se tendrá en cuenta su tarea como agentes de reconciliación y como puentes ineludibles en el intercambio científico y cultural.

Las más de 200 universidades que la Compañía de Jesús lidera por todo el mundo, solo pueden justificarse si pueden explicar lo que hacen y cómo lo hacen desde este vivir en misión. Las universidades jesuíticas, en tanto que instituciones que sirven a la sociedad como centros del saber honesto y riguroso buscan siempre la promoción del bien común y la construcción de un mundo mejor. Para esa búsqueda deben erigirse en instituciones de reflexión crítica, profética y, sobre todo, de diálogo veraz y creíble.

En este sentido, el observatorio dentro de la Universidad Pontificia Comillas, puede, de manera privilegiada, establecer puentes entre tantas y tan diferentes disciplinas, perspectivas, objetivos y métodos… para empujar la historia hacia un lugar común donde la escucha y el respeto alienten iniciativas y proyectos ad maiora, ad meliora.