«No permitamos que el mal corrompa nuestro corazón»
El Papa ha presidido la Misa y la procesión en honor a Santa María del Lago. Después, ha encabezado la procesión de la Virgen montado en una embarcación
Como uno más de los habitantes de Castel Gandolfo, el Papa León XIV también ha querido celebrar las fiestas patronales en honor de Santa María del Lago. Ha presidido la Misa en la pequeña iglesia dedicada a la Virgen y que fue consagrada por Pablo VI. El templo está a pocos metros del lago Albano y también lo visitó Juan Pablo II.
En su homilía, el Papa ha afirmado que «solo el amor salva», el amor que Dios ha mostrado haciéndose hombre y resucitando. Ese es el amor que los cristianos están llamados a difundir en el mundo «sin cansarnos y sin medida». Sin embargo, no es el amor que el mundo comprende, ha lamentado el Pontífice.
Perdonar sin límites, ¿es de débiles?
Porque «dicen que poner la otra mejilla es de perdedores; entregarse aunque te rechacen, de ingenuos; y perdonar sin límites, de débiles». Y, pese a todo, «Jesús es categórico: solo el camino del amor es el camino de la vida», ha insistido León XIV. De nuevo, ha recordado que el odio y la violencia no traen más que muerte y destrucción, «incluso cuando son la respuesta a las injusticias padecidas».

Por ello, el Papa ha exclamado: «Necesitamos tanto la vida, la esperanza, la serenidad y la paz en nosotros mismos, en nuestras ciudades, entre los pueblos y naciones». Así, ha invitado a que, sea cual sea la ofensa o la herida, «no permitamos que el mal desfigure nuestra humanidad y corrompa nuestro corazón». «No nos conformemos con la mentalidad del mundo», y «no nos desanimenos si es difícil», ha pedido.
Procesión por el lago Albano
Aprovechando que la Misa tenía lugar frente al lago, ha evocado los episodios náuticos del Evangelio para asegurar que pese a los vientos y tempestades, junto a Jesús se encuentra la paz y «se navega hacia la meta deseada». Así, ha animado a estar unidos para que «en todas las noches del mundo» los cristianos puedan ser «un reflejo de la presencia de Dios».
Tras la celebración, León XIV ha presidido la procesión de la Virgen. Primero por la calle que conecta la iglesia con el lago. Después, ya al caer la tarde, el Papa se ha embarcado en la pequeña nave que ha portado a la Virgen por su lago.
El Papa ha promulgado la carta apostólica en forma de motu proprio titulada Mutua Concordia.
Mediante este documento, León XIV modifica los cánones 106 y 126 del Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, el Código de Cánones de las Iglesias Orientales. En esencia, permite a los sínodos de las Iglesias católicas orientales destituir a sus patriarcas, por una causa grave, en el caso de que sea necesario. Corresponderá al Pontífice conceder su aprobación a la decisión sinodal.