Solo 250 euros para cambiar vidas - Alfa y Omega

Solo 250 euros para cambiar vidas

La Fundación Amigos de Monkole solicita padrinos para escolarizar a niños huérfanos. Desde hace tres años becan a 50 pequeños de República Democrática del Congo, pero desean que esta ayuda llegue a más

Ángeles Conde Mir
La escolarización para toda la vida de uno de estos niños ronda los 3.000 euros. Foto: Fundación Amigos de Monkole
La escolarización para toda la vida de uno de estos niños ronda los 3.000 euros. Foto: Fundación Amigos de Monkole

«Creo que, a veces, en estos viajes, los que salimos más beneficiados somos los que vamos allí. Descubres cómo vive otra gente y te planteas muchas cosas. Para empezar, piensas: ¿por qué yo vivo dónde vivo y por qué ellos viven donde viven? Me parece lo más importante».

Cuando Enrique cuenta esto a Alfa y Omega está a punto de irse al aeropuerto con destino a la República Democrática del Congo. Este profesor del colegio Tajamar, de Madrid, lleva quince años acudiendo al hospital de Monkole con distintos voluntarios, entre médicos y estudiantes de medicina, para que estos puedan echar una mano en la asistencia o, más bien, para que aprendan cuán dura puede ser la vida para muchas personas.

Enrique Barrio preside la Fundación de Amigos de Monkole. Se trata de una institución nacida en torno a este hospital del mismo nombre que nació en 1991 por iniciativa del Opus Dei para atender a los más pobres de entre los pobres de Kinshasa. Hoy en día, Monkole es un centro médico de primer nivel que mejora con los años. Su personal local viene periódicamente actualizado gracias a los médicos españoles, amigos de Monkole.

Los primeros once niños
Hace tres años, durante uno de estos voluntariados de verano, el grupo comenzó a jugar por las tardes con unos niños que se arremolinaban cerca del hospital. Eran once y vivían acogidos por una misma familia. Poco a poco fueron conociendo las historias de estos pequeños y supieron que no iban al colegio porque esa familia no tenía recursos suficientes.

«Entonces decidimos empezar a escolarizarlos y, poco a poco, hemos ido sumando más chavales. Hay chavales a los que hemos curado de una enfermedad, pero luego no podían ir al colegio», comenta. Por eso, decidieron que, de ese grupo inicial de once becados intentarían ayudar a más. De once, pasaron a 50.

Solo 250 euros por todo un año
«Todos los años estamos dando esas cincuenta becas escolares. Son de unos 250 euros cada una», explica. Los Amigos de Monkole se han detenido en el número redondo de 50 porque, más que ayudar puntualmente a muchos niños, prefieren que estos 50 becados puedan tener asegurada su escolarización durante toda la vida. «Nuestro compromiso no es escolarizarlos este año, sino escolarizarlos siempre», señala Enrique que reconoce que es mejor medir las fuerzas y ser realistas.

Pero, como la esperanza es lo último que se pierde, los amigos de Monkole esperan que haya familias que se ofrezcan a apadrinar a alguno de estos niños con los gastos escolares y, quizá entonces, los Amigos de Monkole podrían escolarizar a más niños. Este es el llamamiento que hace esta Fundación, el de rascarse un poco el bolsillo para cambiar una vida. La escolarización para toda la vida de uno de estos niños serían en total unos 3.000 euros.

En tres años, la Fundación ha conseguido escolarizar a 50 niños. Foto: Fundación Amigos de Monkole
En tres años, la Fundación ha conseguido escolarizar a 50 niños. Foto: Fundación Amigos de Monkole

Una recaudación en marcha
«El ir al colegio les da una posbilidad de futuro. Cuando volvemos en verano, les llevamos juegos educativos y cuadernos para pintar, y ellos nos demuestran mucho interés. Vemos que avanzan. Les estamos dando algo que muchos chavales en el Congo no tienen. Nuestra ilusión sería dárselo a todos», confiesa Enrique.

De momento, el primer paso es conseguir estos padrinos y madrinas. Para ello, la Fundación amigos de Monkole ha habilitado una recaudación en este link: https://www.migranodearena.org/reto/becas-para-50-ninos-de-orfanatos-en-el-congo

Por lo que cuesta una escapada de fin de semana, un abrigo de calidad o cualquier otro capricho, es posible escolarizar a un niño y que su futuro no esté escrito por la pobreza y la desesperanza.