El Tabor sigue hablando a los arqueólogos - Alfa y Omega

El Tabor sigue hablando a los arqueólogos

A través de los restos conservados en unas grutas, los investigadores están intentando reconstruir cómo era la vida de las comunidades cristianas y cómo fue evolucionando la presencia religiosa en torno al monte

Ángeles Conde Mir
Las excavaciones pretenden reconstruir la vida monástica que hubo en el Tabor antes de la llegada de los franciscanos. Foto: Christian Media Center
Las excavaciones pretenden reconstruir la vida monástica que hubo en el Tabor antes de la llegada de los franciscanos. Foto: Christian Media Center

En el monte Tabor, escenario de la Transfiguración de Jesús, se han reanudado las excavaciones arqueológicas. Los trabajos se concentran en torno a las cuevas localizadas tras la basílica y están guiados por un dibujo de principios del siglo XX. Cuando los franciscanos encargaron al arquitecto Antonio Barluzzi el proyecto de la actual basílica, Barluzzi estudió toda la zona, no solo donde tenía que edificar el templo. Así, exploró una pequeña colina detrás de la basílica y dejó un dibujo que ahora ha servido a los investigadores para comenzar sus estudios.

La vida monástica anterior a los franciscanos
Están hallando evidencias de la vida monástica que alojaron esas cuevas antes de que llegaran los franciscanos y están descubriendo en ellas, por ejemplo, la división de los espacios. En unas estancias, los monjes desarrollaban la vida cotidiana. En otras, rezaban y celebraban.

El arqueólogo franciscano Gianantonio Urbani, profesor del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén, dirige unos trabajos que buscan conocer mejor la historia del lugar y de quienes vivieron allí. «Las estructuras sacadas a la luz no solo revelan la organización de la vida monástica en el Monte Tabor. Cada espacio contribuye a reconstruir la historia de la presencia cristiana en este lugar sagrado», explica al Christian Media Center.

Las excavaciones están todavía en fase inicial. Como sucede con otros lugares cruciales de la vida de Jesús, por el Tabor también han pasado todos los acontecimientos históricos que han marcado y marcan la Tierra Santa.

El Tabor, plaza conquistada y abandonada
Las primeras basílicas en el Tabor datan del siglo IV y, en el siglo VI, la Iglesia siriaca comenzó a celebrar la fiesta de la Transfiguración el 6 de agosto, denominándola «fiesta del Tabor». Hay documentos de aquella época de peregrinos que hablaban de una comunidad monástica custodiando el santuario. Indicaban además que había tres capillas, como las tres tiendas de las que menciona el Evangelio. Un documento del siglo IX confirma la presencia de monjes que, en realidad, servían a cuatro iglesias construidas en la montaña.

En la época de las Cruzadas, se sabe que se establecieron los benedictinos de Cluny. Sin embargo, en el siglo XII tuvieron que abandonar el Tabor cuando los cruzados fueron derrotados por Saladino. Tras muchas vicisitudes, dominio musulmán incluido, en el siglo XVII, los franciscanos adquirieron las ruinas que quedaron, aunque no pudieron reconstruir hasta el siglo XIX.

El 6 de agosto de 1858, fiesta de la Transfiguración, los franciscanos de Nazaret ascendieron al monte Tabor para una solemne celebración. Decidieron construir una capilla con dos o tres habitaciones para los frailes. Entre 1873 y 1875, reconstruyeron el convento con la hospedería para peregrinos y, en 1921, encargaron a Antonio Barluzzi la construcción de la actual basílica que concluyó en 1924.