Para Clara Forcada, traducir al español a los mártires «es un pequeño servicio a la Iglesia» - Alfa y Omega

Para Clara Forcada, traducir al español a los mártires «es un pequeño servicio a la Iglesia»

Ha recibido una beca para divulgar a los mártires del siglo VI. Estudiar en la Universidad Eclesiástica San Dámaso con seminaristas «muestra la riqueza de la Iglesia»

Rodrigo Moreno Quicios
Clara Forcada visita unas ruinas en Tierra Santa. Foto cedida por Clara Forcada

La Fundación Amparo del Moral le ha concedido una beca de excelencia para realizar un doctorado en la Universidad Eclesiástica San Dámaso. ¿Cómo es investigar como mujer allí?
—En San Dámaso, la mayor parte de mis compañeros son seminaristas, novicias, monjas o religiosos. También hay muchos jubilados que quieren seguir profundizando y, aunque pocos, hay algunos laicos jóvenes que estudiamos aquí. Poder estudiar aquí es muy bueno porque muestra la riqueza dentro de la Iglesia de Madrid y también entre quienes venimos de fuera, como yo de Barcelona.

Para mí realmente es sentirme en caso dentro de una riqueza de hermanos que vienen de otras sociedades. Nos une la pasión por lo que se enseña y los profesores son increíbles. Como laica, aprecio mucho poder estudiar algo que me apasiona rodeada de gente a la que le apasiona el mismo estudio, que es poder conocer a Cristo en todas sus facetas. Es importante tener un lugar para estudiar esto, he venido a Madrid para estudiar literatura siríaca, que no se puede estudiar en muchos sitios.

Para los seminaristas es obligatorio estudiar Teología en el discernimiento de su vocación pero, en su caso como laica, ¿por qué se ha interesado por este tipo de estudios?
—Lo que más me ha llamado a estudiar estos temas es una gran pasión por las lenguas y en especial las lenguas antiguas y la literatura. Y, tirando del hilo, por la filología clásica y antigua, también semítica.

Clara Forcada visita unas ruinas en Tierra Santa. Foto cedida por Clara Forcada

Tengo una gran pasión por esta literatura y, dentro de esta literatura, también me gustaría que lo que hago tenga que ver con aquello en lo que creo y me parece bello y poder ponerlo delante de los demás. Dentro de la literatura antigua descubrí las lenguas semíticas, el siríaco y la literatura cristiana que no está traducida. Eso me pareció importante. Hay que trabajar y prestar un servicio, aunque no sea una obligación dentro de mi vocación. Es un pequeño servicio a la Iglesia y a la humanidad.

¿De qué trata su doctorado?
—Consiste en traducir al español textos que solo estaban traducidos a otras lenguas modernas como el italiano, el inglés y el francés. Por ejemplo, uno de los textos traducidos en el siglo XIX solo contemplaba dos manuscritos. Ahora tenemos 14 de aquel mismo.

Los textos en los que estoy trabajando son sobre los mártires de Nayran, en la península arábiga, en el siglo VI. Entre ellos hay una carta de un obispo para interesarse por el martirio de estos cristianos. Escribió a los otros jefes de distintas iglesias y otros amigos suyos contando lo que le había llegado sobre ese martirio, pidiendo que se rezara por ellos y preguntando si se podía hacer algo en favor de la comunidad tanto desde la política como con otras ayudas.

¿Hay conflictos actuales que beban de aquellos antiguos?
—Es muy complejo. Es verdad que hay un punto en que todos estos estudios sobre martirios nos ayudan, por un lado, a ver la importancia que desde la Iglesia se ha dado siempre al testimonio y a la fidelidad a la fe en distintas realidades completamente diferentes.

Clara Forcada visita unas ruinas en Tierra Santa. Foto cedida por Clara Forcada

Por otro, muchas veces los conflictos religiosos como este que estoy estudiando vienen de un conflicto político. En este caso, el rey del lugar intentó una hegemonía religiosa a través del judaísmo. Muchas veces, en un conflicto político se usa la religión como forma de apartar al otro que es distinto. La Iglesia responde en ese caso que lo más importante no es la política sino las personas de esa ciudad ante los intentos del poder porque dejen su fe.

¿Tenían el mismo encuentro con Cristo hace tantos siglos y tan lejos de nosotros?
—Algunos textos transcriben algunos diálogos y pasajes del martirio. Uno descubre que, por un lado, tienen conciencia de que Cristo es lo más importante de la vida y, por ello, los mártires dan la vida. Es bonito observar que no son solo monjes o sacerdotes sino toda la comunidad cristiana.

Hay un pequeño diálogo de un niño que va hacia el martirio y se da cuenta de que no vaya por saber mucho de la fe, sino que es alguien que la vive a pesar de no haber podido observarla. Eso es algo que me deja sorprendida. En estos textos se recoge una frase que la dirán los mártires: «Soy cristiano». Con esta afirmación uno entiende que afirma su fe ante quienes le persiguen.