Cobo a los mayores: «Sois imprescindibles para custodiar la memoria creyente de las parroquias»
En la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, el arzobispo de Madrid reivindica el papel insustituible de los ancianos en la transmisión de la fe, la oración y la reconciliación: «La llamada del Señor no pierde fuerza con los años»
«No basta con cuidar a nuestros mayores; la Iglesia necesita descubrir qué quiere hacer Dios a través de ellos». Ese fue el eje de la homilía pronunciada este domingo por el cardenal José Cobo durante la Eucaristía celebrada en la catedral de la Almudena con motivo de la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, coincidiendo con la festividad de san Joaquín y santa Ana.
Ante numerosos fieles, el arzobispo de Madrid invitó a cambiar la mirada sobre la vejez. Si en las parábolas evangélicas el tesoro permanece oculto hasta que alguien sabe descubrirlo, «también las personas mayores han estado siempre entre nosotros, construyendo nuestras parroquias, sosteniendo nuestras familias y transmitiendo la fe», recordó. Por eso, insistió, no son únicamente destinatarias de cuidados, sino protagonistas imprescindibles de la vida eclesial.
«Tenéis el bautismo, la fe y la llamada del Señor. La llamada no pierde fuerza con los años», afirmó Cobo, subrayando que toda etapa de la vida posee una misión propia. Si la juventud abre horizontes con esperanza y la madurez los sostiene con responsabilidad, la ancianidad está llamada a custodiar el sentido de lo vivido y a transmitirlo a quienes vienen detrás. «Ninguna edad basta por sí sola; todas se necesitan mutuamente», señaló.
El cardenal destacó especialmente el valor de la memoria creyente. «Habéis atravesado momentos de dificultad, habéis visto cambiar la sociedad y la Iglesia, y podéis decir con autoridad que el Señor nunca abandona a su pueblo», afirmó. Esa experiencia, añadió, es esencial para que las nuevas generaciones no olviden el paso de Dios por la historia y encuentren en sus mayores un testimonio vivo de fidelidad.
Misiones concretas
Durante la homilía propuso tres misiones concretas para las personas mayores: custodiar y transmitir la memoria de la fidelidad de Dios, sostener la Iglesia desde la oración y contribuir a la reconciliación dentro de las familias y las comunidades cristianas. Se trata, dijo, de una vocación discreta pero decisiva para el presente de la Iglesia.
Cobo vinculó además esta reflexión con el nuevo proyecto pastoral de la archidiócesis de Madrid, que pretende ayudar a descubrir «las raíces» que sostienen la vida de las comunidades cristianas. En ese contexto, aseguró que los mayores son «imprescindibles para custodiar la memoria creyente de las parroquias, sostener a las nuevas generaciones y ayudar a la Iglesia a afrontar el cambio de época».
La celebración se enmarca en la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, promovida por la Iglesia universal bajo el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15). En Madrid, la pastoral responsable había invitado estos días a las parroquias y familias a visitar especialmente a quienes viven solos o en residencias, recordando que «un abuelo y una persona mayor son un tesoro» para la Iglesia y para la sociedad.