León XIV pide oración por las «personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate» en los incendios - Alfa y Omega

León XIV pide oración por las «personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate» en los incendios

Durante el rezo del ángelus en Castel Gandolfo, el Papa también ha pedido una solución política para Tierra Santa: «Suspendan los ataques y reabran los espacios de diálogo»

Redacción
El Papa León XIV en Castel Gandolfo: Foto: Vatican Media.
El Papa León XIV en Castel Gandolfo: Foto: Vatican Media.

El descanso estival no aparta al Papa León XIV de abordar los conflictos abiertos. Desde el balcón del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, donde este domingo presidió el rezo del ángelus, el Pontífice volvió a alzar la voz por Tierra Santa en uno de los llamamientos más contundentes de las últimas semanas. Mientras el conflicto continúa golpeando con dureza a la población civil de Gaza y Cisjordania y las perspectivas de un alto el fuego siguen siendo inciertas, el Santo Padre reclamó una salida política que sustituya definitivamente a la lógica de las armas.

«Hago un llamamiento sincero para que se retome la negociación de una solución política justa, basada en la misma dignidad y los mismos derechos de toda persona humana», afirmó. Y añadió una petición igualmente explícita: «Que se rechacen nuevas acciones militares y decisiones unilaterales, en particular aquellas que violan el respeto y el statu quo de los lugares sagrados de todas las confesiones religiosas».

El Papa describió una región asfixiada por una violencia que parece no encontrar fin. Denunció que las operaciones militares están afectando «gravemente» a la vida de innumerables civiles y recordó las dramáticas consecuencias humanitarias que padecen miles de familias: la falta de agua potable, la escasez de electricidad y unas condiciones de vida cada vez más insoportables.

Por ello, lanzó una nueva apelación a los responsables políticos: «Desde lo más profundo de mi corazón, insto a todas las partes implicadas a que suspendan los ataques y reabran con urgencia los espacios de diálogo y diplomacia, para alcanzar lo antes posible la paz, tan anhelada por toda la región».

El Pontífice concluyó su llamamiento con una oración: «Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz». También pidió a los fieles que encomienden en su oración a todos los pueblos que sufren las consecuencias de la guerra.

Además, al mostrarse al tanto de las noticias sobre los incendios que están afectando a diversas localidades de España y Francia, el Papa manifestó su cercanía e invitó a todos a rezar «por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate».

El verdadero tesoro

Las palabras sobre Oriente Medio no fueron un añadido aislado al final del ángelus. En realidad, prolongaban la reflexión que León XIV había realizado minutos antes sobre el Evangelio de san Lucas, en el que Jesús narra la parábola del rico insensato (Lc 12, 13-21).

El Papa comenzó recordando que la tentación de medir la vida por lo que se posee sigue siendo una de las grandes trampas del ser humano. «Todos estamos llamados a reconocernos como «uno» en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, por la que merece la pena venderlo todo», afirmó.

Frente a una cultura que identifica la felicidad con la acumulación, León XIV invitó a mirar hacia otro lugar. «Lo que realmente importa es el tesoro de nuestra relación con Dios», explicó, porque solo esa riqueza permanece cuando todo lo demás desaparece. Los bienes materiales, recordó, son legítimos, pero dejan de ocupar su lugar cuando se convierten en el centro de la existencia. Entonces el corazón «se encierra en sí mismo» y pierde la capacidad de reconocer al otro como hermano.

Un mismo mensaje

No es la primera vez que León XIV une la denuncia de la guerra con una llamada a la conversión del corazón. En las últimas semanas ha insistido repetidamente en que el camino de la paz pasa por la diplomacia y el diálogo, advirtiendo de que «los vientos de guerra» no pueden apagar la esperanza de los pueblos.

Este domingo volvió a hacerlo desde una perspectiva evangélica. La guerra nace con frecuencia de la voluntad de poseer, dominar o imponer los propios intereses; el Evangelio, en cambio, invita a descubrir que el auténtico tesoro no es el poder, el territorio o la riqueza, sino Dios mismo. Solo desde esa lógica —vino a decir el Pontífice— pueden abrirse caminos reales de reconciliación.

Al concluir el ángelus, León XIV tuvo también palabras para el Líbano, tras la beatificación del patriarca maronita Elia Hoayek, y, con motivo de la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, animó a toda la Iglesia a «respetar y valorar su valioso papel» y a garantizarles siempre la atención y el cuidado que merecen.