Vicente Martín: «La IA debe ponerse al servicio de las personas y del trabajo»
El obispo auxiliar de Madrid Vicente Martín presidió una Eucaristía en la catedral de la Almudena como conclusión de los cursos de verano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)
El obispo auxiliar de Madrid Vicente Martín presidió este jueves 23 de julio una Eucaristía en la catedral de la Almudena como conclusión de los cursos de verano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).
La celebración reunió a más de doscientas personas participantes en las jornadas, junto al obispo responsable de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, Abilio Martínez, y precedió al gesto público organizado por este movimiento de Acción Católica ante la catedral bajo el lema Tejer comunidad en la era digital: el compromiso por el bien común.
Martín centró su homilía en la inteligencia artificial y la transformación digital, que solo tienen sentido, detalló, si están al servicio de las personas y del trabajo, nunca si sustituyen a la persona trabajadora o alimentan una economía que convierte a los seres humanos en «simples números».

Desde el comienzo, el obispo auxiliar situó la meditación en el contexto del tema que centra los cursos. «Vivimos en una cultura que con frecuencia parece priorizar el poder tecnológico y el crecimiento económico, incluso por encima de la centralidad de las personas», afirmó.
Aunque reconoció los avances científicos y tecnológicos, alertó de que «esta hiperconectividad a menudo esconde una profunda desconexión humana» que alimenta el aislamiento, la polarización y el alejamiento del sufrimiento de las personas más vulnerables, «especialmente en el mundo del trabajo y de la precariedad».
«Las personas pasan a ser simples números»
El obispo advirtió del riesgo de convertir la tecnología y la economía en fines absolutos. «Cuando la economía y la tecnología ocupan el lugar de Dios, corremos el riesgo de instrumentalizar la vida, excluir a los débiles y olvidar el compromiso de construir el bien común», sostuvo. En esa misma línea, denunció que «donde el mercado y la técnica se vuelven el centro, las personas pasan a ser simples números, instrumentos de consumo, seres descartables».
A su juicio, «la tecnología y el dinero, cuando se absolutizan, crean la cultura de la indiferencia y aíslan al propio ser humano en su individualismo». Ante esa lógica, defendió con rotundidad que «la inteligencia artificial y la transformación digital deben ponerse al servicio de las personas y del trabajo» y añadió que «la transformación tecnológica será acorde a la condición humana si se enfoca a servir como herramienta al desarrollo humano, en lugar de buscar la sustitución del individuo».
Desafío ético
Martín resumió el desafío ético que plantea la revolución tecnológica con una afirmación, en sintonía con el contenido de los cursos de verano: «Lo que está en juego es la dignidad de la persona, la dignidad del trabajo, los derechos de la persona trabajadora y el bien común». Por ello hizo suyo el lema elegido por la HOAC e invitó a las personas participantes a «tejer comunidad, como antídoto ante el individualismo y el aislamiento».
El prelado recordó que la cultura digital multiplica las conexiones, pero no sustituye la necesidad humana de proximidad y encuentro. «De lo que se trata es de la artesanía de la fraternidad», afirmó recordando Magnifica humanitas del papa León XIV, una tarea que exige «paciencia, escucha activa y el deseo de comprender de verdad al otro».

Vocación de fraternidad en el mundo del trabajo
Dirigiéndose expresamente a la militancia hoacista, el obispo auxiliar de Madrid subrayó que su vocación en el mundo del trabajo les llama a ser «artesanos de la fraternidad», promoviendo el diálogo y evitando «el lenguaje violento, agresivo y descalificador que tanto se utiliza hoy en las redes».
También les alentó a «denunciar y alzar la voz por aquellos cuyas voces, una y otra vez, son silenciadas y marginadas en la economía digital», así como a fomentar espacios de solidaridad que se traduzcan en «cuidados mutuos y transformación social».
Martín concluyó agradeciendo que la HOAC hubiera elegido nuevamente la catedral de la Almudena para celebrar la Eucaristía de los cursos de verano, un gesto que quiso interpretar como un signo de comunión eclesial.