Pasapalabra. Comerse un rosco - Alfa y Omega

Pasapalabra. Comerse un rosco

Isidro Catela
La icónica prueba ya no podrá celebrarse en 'Pasapalabra'.
La icónica prueba ya no podrá celebrarse en Pasapalabra. Foto: Atresmedia.

El terremoto del momento en la televisión de toda la vida tiene forma de rosco. Es un duelo de los de toda la vida, pero que ahora tiene forma circular, se pasa en horario de máxima audiencia y se baten en él Antena 3 (Atresmedia) y Telecinco (Mediaset). Por si hay alguien que está fuera de juego, hablamos del rosco de Pasapalabra, el popular concurso televisivo que emite a diario Antena 3 Televisión, antes de la hora de la cena. No es lugar este para contar la historia completa, pero en resumen digamos que la Justicia ha ordenado la retirada de la icónica prueba (solo de «El rosco», no del programa completo), le da la razón a Telecinco y le pone una multa millonaria a Antena 3. Este es el cierre del duelo mencionado que llevaba años en los juzgados, pero seríamos ilusos si pensáramos que este enfrentamiento televisivo ha tocado a su fin. 

No es una cuestión menor, porque en la que podríamos denominar «tele de toda la vida», los concursos tienen un peso decisivo y tienen que agarrarse a los pocos pilares que les quedan en un edificio que se tambalea desde hace tiempo. Pasapalabra tendrá que reinventarse sin «El rosco», o lo que es lo mismo, sin la prueba que da sentido al concurso y que suele ser lo más visto del día en televisión. Habrá que ver también lo que hace Telecinco, que se ha comido el rosco, pero no tiene concurso. Dicho de otra manera, estamos a la espera de dos concursos novedosos, pero no totalmente nuevos. Aquí nos quedamos esperando para ver si, al menos, de un concurso bueno salen dos que también lo sean, o si, por el contrario, la disputa del rosco se lleva por delante un concurso emblemático, que tiene a los mayores pegados al sillón y a los que no lo son tanto, pendientes de la televisión a la carta, para en muchos casos, llegar a casa y pasar rápido los prolegómenos y ponerse (antes se llamaba «en diferido») el rosco nuestro de cada día televisivo.