CEDIA 24 Horas: León XIV conocerá de primera mano la realidad de la exclusión

CEDIA 24 Horas: León XIV conocerá de primera mano la realidad de la exclusión

«La visita del Papa comienza con un acercamiento a los más pobres», asegura el obispo auxiliar Vicente Martín. En un barrio humilde, conocerá el proyecto CEDIA de Cáritas, para personas sin hogar

María Martínez López
Las personas atendidas, con cama o sin ella, pueden utilizar las instalaciones para acceder a internet o lavar la ropa.
Las personas atendidas, con cama o sin ella, pueden utilizar las instalaciones para acceder a internet o lavar la ropa. Foto: Cáritas Madrid.

La primera parada del Papa León XIV en Madrid, tras los actos institucionales, será el extremo sur del barrio de Lucero, en Latina, cerca de Carabanchel. Para llegar en la tarde del sábado 6 de junio al centro para personas sin hogar CEDIA 24 Horas, de Cáritas diocesana de Madrid, pasará entre bloques sencillos de viviendas, construidas como en tantos otros barrios en los años 60. Las familias que viven en ellos tienen, según un estudio llevado a cabo por El País en 2021, una renta mediana en torno a la mitad de la de otras manzanas del entorno y están entre el 2 % y el 4 % más pobre de la comunidad de Madrid. Una realidad que la Iglesia acompaña de cerca. 

Visita a los operadores y asistidos del proyecto social CEDIA 24 Horas

Sábado 6 de junio

18:00 horas

CEDIA 24 Horas

«La visita del Papa a España y a la Iglesia de Madrid comienza con un acercamiento a los más pobres, a la realidad de la exclusión. Nada más entrar en el barrio se ve que son zonas de periferia, no solo geográfica; de mucha vulnerabilidad», comparte el obispo auxiliar Vicente Martín. «Expresa su deseo de llevar la luz y la alegría del Evangelio y de que alcancen a esas personas que sufren». Juan José Gómez-Escalonilla, responsable de CEDIA, señala que cuando una delegación del Vaticano visitó la zona para preparar el programa, mostraron interés por que León XIV pudiera conocer de cerca este entorno y el trabajo que allí se realiza. 

En las instalaciones de CEDIA esperarán al Pontífice, entre nervios, ilusión e incredulidad, personas acompañadas por las entidades y delegaciones de la Pastoral Social de la Iglesia en Madrid en ámbitos como la pobreza y la exclusión, las migraciones, la pastoral del trabajo o la trata. «Les va a transmitir una palabra de aliento», así como su agradecimiento a quienes los atienden, pronostica Martín.

CEDIA (izquierda) y la parroquia contigua de la Crucifixión del Señor.
CEDIA (izquierda) y la parroquia contigua de la Crucifixión del Señor. Foto: Cáritas Madrid.

Casi 50 años de historia

En cuanto al centro elegido, Gómez-Escalonilla destaca la larga trayectoria de CEDIA 24 Horas, uno de los proyectos con más recorrido de Cáritas Madrid. Está a punto de cumplir 50 años desde su puesta en marcha en 1977, cuando nació con «una furgoneta para repartir café» a las personas sin hogar. Desde entonces, ha ido evolucionando para adaptarse a las distintas realidades que atraviesan. Es «un proyecto de primera atención» a la «exclusión pura y dura». En la actualidad, acompaña cada año a un número creciente de personas. En 2025 fueron 2.534, reflejo de un contexto marcado por el aumento de la exclusión residencial. 

Abierto los 365 días del año, CEDIA se organiza en distintos espacios para ofrecer una atención continuada en situaciones de emergencia social: dos centros de noche, uno para hombres (en el recinto que visitará el Papa) con 47 camas y otro para mujeres con 20, en otra zona de Madrid. Junto con una habitación (compartida), se ofrece cena y desayuno. Además, tiene 70 plazas de centro de día, en las que se ofrecen lavandería, duchas, comedor y consigna, además de acogida y acompañamiento. Hay asimismo planes especiales de acogida ante el frío y el calor extremos e incluso para «pagar una pensión» en casos de especial necesidad. Completan el proyecto dos pisos con diez plazas para quienes ya han avanzado en su camino de reinserción. 

Claves
  • 702 personas atendidas en los centros de noche en 2025: 522 hombres y 180 mujeres.
  • 83 % de salidas exitosas en 2025. Son aquellas en las que se han logrado los objetivos establecidos.
  • En CEDIA el acompañamiento contempla, para quienes así lo desean, la dimensión espiritual como parte de un enfoque integral de la persona.
  • En 2021 cambiaron de modelo, de dormir en butacas para atender a más personas a ofrecer camas para dar una atención más dignificada.

Con todo, «esto no es un albergue simplemente para dormir, lavar la ropa y ducharse. Aquí se desarrolla un proceso de acompañamiento e intervención orientado a que cada persona pueda mejorar su situación», asegura Esther, que trabaja como integradora en la primera acogida. Se trata de trabajar junto a ellos para, «teniendo todas sus necesidades básicas cubiertas», buscar alternativas, respetando siempre sus procesos y momentos.

La gente acude tanto por propia iniciativa como derivada por otras entidades. Una vez obtiene plaza —hay lista de espera—, cuenta con un equipo de referencia formado por 29 profesionales, como psicólogos, trabajadores sociales e integradores. Entre todos, construyen un plan de acompañamiento integral, consensuado y adaptado a cada uno, que aborda dimensiones como las redes personales, la salud, la situación administrativa, el acceso al empleo o el ocio. Para ello, el centro se apoya en los servicios especializados de Cáritas. 

Carmen sirve la comida a los usuarios de CEDIA. Foto: María Martínez López.
Carmen sirve la comida a los usuarios de CEDIA. Foto: María Martínez López.

En el acompañamiento juegan además un papel clave 71 voluntarios como Carmen, que a sus 82 años lleva diez sirviendo la comida, cuidando el jardín y «hablando con la gente, que es lo más importante». Asegura que «el ambiente que hay», tanto por parte del personal como de las personas atendidas, «lo he visto en pocos sitios. Los días aquí son mucho más completos que en mi casa».

También hay talleres tan variados como deporte, autoconocimiento, conocimiento del entorno, rap —cada vez llegan más jóvenes— o repostería. «La idea no es entretenerlos, sino entrenarlos en habilidades sociales», apunta Gómez-Escalonilla. Isaac, uno de los residentes en el día de nuestra visita, recuerda una salida reciente al Retiro: «Nos estuvieron explicando cosas y luego nos invitaron a un refresco. Me parecía irreal, como si estuviera soñando», dice, imitando el gesto de pellizcarse para enfatizar su sorpresa.

Gómez-Escalonilla anima a las parroquias y arciprestazgos a derivarles a quien lo necesite.
Gómez-Escalonilla anima a las parroquias y arciprestazgos a derivarles a quien lo necesite. Foto: María Martínez López.

Un espacio seguro ayuda a encontrar trabajo

En algunos casos, el simple hecho de cubrir las necesidades básicas facilita que el proceso de inserción avance más rápido. Contar con un espacio seguro donde descansar y organizar la vida cotidiana permite a algunas personas retomar la búsqueda de empleo y acceder, en un periodo relativamente breve, a una habitación en alquiler.

Gómez-Escalonilla explica que no todos los que atienden tienen una situación cronificada. En muchos casos llegan por situaciones sobrevenidas. Tras una ruptura familiar, «un despido o una enfermedad se han ido quedando sin dinero» y, por no contar con una red de apoyo suficiente, han perdido su hogar.

A ello se suman factores estructurales como la dificultad de acceso a la vivienda, la precariedad laboral o las barreras administrativas. Estos explican que, según Cáritas, el número de personas en situación de sinhogarismo haya aumentado en los últimos años

Esther atiende a los recién llegados y les explica el proyecto.
Esther atiende a los recién llegados y les explica el proyecto. Foto: María Martínez López.

En otros casos, el camino es más arduo por su situación. El equipo de CEDIA está acostumbrado a aceptar si alguien abandona. Les dicen —y se dicen— que «ahora no era tu momento»; y dejan la puerta abierta si, más adelante, está preparado para dar los pasos necesarios.  

Sobre la visita de León XIV, Esther se muestra emocionada de recibir «al máximo representante de la Iglesia». Espera que la visibilidad que les va a dar sirva para que «la gente sepa que existe un lugar donde puede acudir si tiene esta necesidad». A lo que Gómez-Escalonilla suma su esperanza de que lleguen también personas dispuestas a ayudar. 

CEDIA 24 Horas refleja «todo lo que decía Francisco, y sigue diciendo León XIV», de una Iglesia que sale al encuentro, que responde a ese «estuve desnudo y me vestisteis, en la calle y me acogisteis», apunta el responsable. Allí «no se juzga», sino que se acoge a cada persona con su historia, sin dejar de cuidar al tiempo un entorno seguro. «Somos un centro de segundas oportunidades».

«De lo mejorcito que hay»
Personas atendidas por CEDIA trabajan limpiando un jardín anexo. Foto: Cáritas Madrid.

Isaac lleva en CEDIA 24 Horas desde el 1 de abril. Estaba en la lista de espera y «me llamaron justo el día que acababa la campaña del frío del Ayuntamiento» y se quedaba sin un sitio donde dormir. «Yo soy muy creyente». Por eso lo considera un regalo de Dios. En realidad, es su segunda estancia. Ya vivió en el centro una temporada por problemas relacionados con la enfermedad mental de su madre. «Estuve muy a gusto», recuerda. Sin embargo, como ocurre a veces, su proceso no fue lineal. Salió del proyecto de forma prematura. Pero, como guardaba buen recuerdo, hace un tiempo volvió a pedir entrar.

Desde su llegada «me he recuperado físicamente y estoy encantado». Le están ayudando con las gestiones para solicitar el ingreso mínimo vital, además de intentar conseguir cita en los servicios públicos de empleo. Con todo, lo que más valora es que «me escuchan, hablan conmigo y si me ven un poco triste me preguntan. Todo el mundo es muy amable. Este sitio es de lo mejorcito que hay, sin comparación. Para mí ha sido una bendición». La intenta devolver contribuyendo todo lo que puede a las tareas compartidas, como poniendo lavadoras o arreglando el huerto.