Los que sobrevivieron. Los que no son infierno en medio del infierno - Alfa y Omega

Los que sobrevivieron. Los que no son infierno en medio del infierno

Isidro Catela
Los siete personajes están inspirados en un grupo real de supervivientes.
Los siete personajes están inspirados en un grupo real de supervivientes. Foto: Movistar Plus+.

Incluso en medio del mal o del sufrimiento más profundo, hay destellos de bien que deben ser reconocidos y preservados. El periodista y escritor italiano Italo Calvino rescata esta idea tan luminosa al final de Las ciudades invisibles y Jean-Xavier de Lestrade hace lo propio en una serie muy interesante, basada en los atentados del Bataclán de París, que causaron 130 muertos y más de 400 heridos. Inspirada en los terribles hechos reales, que han quedado marcados en la memoria de muchos de nosotros, Los que sobrevivieron recrea la más cruda de las realidades. La noche del 13 de noviembre de 2015, siete desconocidos sobreviven juntos a la toma de rehenes del atentado islamista en la conocida sala de fiestas parisina. Son Marie, Arnaud, Caroline, Sébastien, Grégory, Stéphane y David.

Ellos van tejiendo una amistad fina, incómoda y a la vez necesaria, en el horizonte de la reconstrucción de sus vidas. Se necesitan unos a otros para vivir y no solo para sobrevivir. Para descubrir, como apuntaba Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido, que quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo. Son ocho episodios no exentos de dureza, pero capaces de mostrar con verdad esos pequeños detalles donde la dignidad humana brilla sobremanera.  

La serie es también una suerte de catarsis. Nada de lo humano nos es ajeno y menos aún cuando esa condición humana ha sido atravesada de manera tan cruel por un sufrimiento que parece no tener sentido. Herederos como somos de ese «pienso, luego existo» tan moderno, no está nada mal que, aunque sea con la disculpa de retratar la barbarie, entendamos que nos va mejor cuando le damos la vuelta a la idea cartesiana y afirmamos que el otro existe y que, desde el otro, también vulnerable y superviviente, yo existo, me entiendo y soy capaz de narrar mi vida de esta manera tan dolorida pero mismo tiempo tan luminosa.