Justicia y Paz reivindica que «la historia no está predeterminada» y llama a la «noviolencia activa»
Justicia y Paz clausura sus jornadas Derechos humanos, paz y noviolencia reconociendo la aportación de la mujer al diálogo en el mundo
Del 6 al 8 de marzo, representantes de organizaciones eclesiales y activistas y expertos en derechos humanos se han reunido en El Campello, Alicante, para reflexionar sobre los actuales conflictos internacionales y el papel de la sociedad en la construcción de la paz durante las jornadas Derechos humanos, paz y noviolencia organizadas por la Comisión General de Justicia y Paz y la Comisión Diocesana de Justicia y Paz Orihuela-Alicante. Unos días en los que han estado presentes los obispos Javier Vilanova y José Ignacio Munilla y el vicario Pastoral de Madrid, José Lusi Segovia. Y en los que se ha llegado como conclusión a una apuesta por la «noviolencia activa».

Los participantes en el encuentro han manifestado su preocupación por la escalada de los conflictos armados, el crecimiento del gasto militar y el debilitamiento de las estructuras multilaterales. En concreto, han señalado las guerras en Gaza y Ucrania y las crisis permanentes en países como Sudán, Somalia o Myanmar, que han definido además como un «ecosistema global de guerra» que afecta especialmente a las poblaciones más vulnerables.
«La historia no está predeterminada»
Entre sus conclusiones, los miembros de Justicia y Paz recalcan que «la historia no está predeterminada ni condenada a repetir ciclos de violencia». Por lo que las decisiones, tanto personales como colectivas, pueden abrir caminos diferentes a la lógica de la violencia. En ese sentido, han presentado la esperanza como una fuerza capaz de movilizar conciencias y generar transformaciones sociales.
Igualmente, los organizadores han recalcado que su apuesta por la noviolencia activa no es una actitud pasiva sino una estrategia para vencer al mal sin reproducir su lógica y defender la dignidad humana sin destruir al adversario.

El encuentro también ha incluido testimonios de experiencias concretas de transformación social, desde iniciativas comunitarias hasta movimientos de objeción de conciencia o colectivos antimilitaristas.
Inspirándose en la idea de «una paz desarmada y desarmante» que tantas veces ha pedido León XIV, las jornadas han concluido con un llamamiento a fortalecer la defensa de los derechos humanos y a promover una cultura de paz en la vida social, política y comunitaria.
La mujer, contribuidora en el mundo a la paz y el diálogo
Finalmente, como la clausura de estas jornadas ha coincidido con el Día Internacional de la Mujer, los organizadores han recalcado en su declaración final la contribución histórica de estas al diálogo, la mediación y la defensa de los derechos humanos en el mundo.