La Iglesia del Golfo recuerda a las misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen hace diez años
En plena escalada bélica en la región, el vicario apostólico del Sur de Arabia presenta a las cuatro religiosas asesinadas en Yemen en 2016 como «fuente de esperanza»
En medio de la escalada bélica en toda la región, la Iglesia en Arabia busca esperanza en las cuatro misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen hace diez años. «Celebrar este aniversario en un momento en el que toda la región del Golfo está experimentando un grave conflicto es una fuente de esperanza», ha asegurado Paolo Martinelli, vicario apostólico del Sur de Arabia.
Estas religiosas «dieron su vida», mientras otras hermanas de congregación «siguen presentes hoy en Yemen», en medio de la guerra que asola el país desde 2015. En sus casas de Hodeidah y Sana’a «sirven a los más pobres sin distinción, dando testimonio de la caridad de Cristo que supera cualquier barrera». Así, continúa Martinelli, «mirándolas nos sentimos animados a ser, en esta tierra, constructores de paz».
Aunque Martinelli no llegó a conocerlas, pues solo es vicario desde 2022, sí las trató mucho su predecesor, Paul Hinder. Él mismo recordaba estos días cómo antes del estallido de la guerra civil en Yemen en marzo de 2015 las visitaba al menos una vez al año. «Siempre me impresionaba profundamente su servicio dedicado a los pobres, su ferviente oración y sus inolvidables sonrisas en medio de las dificultades a las que se enfrentaban día tras día».
Recordando también el «conflicto en la región», Hinder asegura que las misioneras asesinadas nos recuerdan que «ser cristiano en servicio a los pobres puede convertirse en una forma de lucha espiritual que puede llevar incluso al martirio». Pide su intercesión para que «no dejemos de dar testimonio vivo de amor, que es el único camino que lleva a la paz».
Un desafío: alegría y compromiso
El vicario ha celebrado en la tarde de este miércoles una Misa en la catedral de San José, de Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos. La Eucaristía ha estado abierta al público ya que en este país no se han suspendido las celebraciones. Esto sí ha ocurrido en Baréin (perteneciente al vicariato del Norte de Arabia) con motivo de los ataques con misiles desde Irán en represalia por los lanzados por Israel y Estados Unidos.
«El testimonio de las misioneras de la Caridad asesinadas en Aden sigue nutriendo la vida de nuestra Iglesia», asegura Martinelli. Asimismo, «nos desafía a vivir nuestra fe cada día con alegría y compromiso». Por último, invita a encomendarse a ellas pidiendo por Yemen y todo Oriente Medio, para que «venga la paz y cese la violencia».
Papa Francisco: «Son mártires de hoy»
El 4 de marzo de 2016, hombres armados irrumpieron en la Casa para Ancianos que gestionaban las Misioneras de la Caridad en Aden. Mataron a cuatro de ellas: sor Marguerite (44 años), sor Reginette (31), sor Judith (41) y sor Anselm (59). Solo sor Sally, la superiora, se libró al haberse escondido en un rincón. También fueron asesinados doce colaboradores laicos de distintas nacionalidades —once de ellos musulmanes—.
Además, el salesiano indio Tom Uzhunnalil, que era su capellán, fue secuestrado. Pasó 18 meses en cautividad, hasta su liberación en septiembre de 2017.
Dos días después, en el ángelus del 6 de marzo, el Papa Francisco se refirió a las religiosas asegurando que «son mártires de hoy. Puede que nunca salgan en las noticias, pero dieron su sangre por la Iglesia».
Por su parte, el entonces vicario apostólico, Paul Hinder, pidió «no dar espacio al odio. Sigamos haciendo lo que las cuatro mártires y sus colaboradores hacían: servir a los más pobres de entre los pobres». También se mostró convencido de que su sacrificio dará fruto aunque puede que no lo veamos inmediatamente».