Y la palabra se hizo vida - Alfa y Omega

En las páginas de esta semana Paco Arango, cineasta y fundador de Aladina, la organización que lleva 25 años entregada a «que ningún niño con cáncer sufra», explica cómo en este tiempo ha visto verdaderos milagros a su alrededor; no siempre milagros curativos, o al menos, no con la curación que solemos esperar. Teniendo la buenísima reputación que tiene él y viendo en cada hospital cómo la fundación se preocupa y se ocupa de los niños, le precedía su fama. Pero después de leer su libro, en el que aborda de forma muy personal cómo Dios ha acompañado cada uno de sus pasos, y de media hora de animosa charla, sucedió algo que tanto a Javi, nuestro cámara, como a mí, nos dejó estupefactos. Mi ahijado tiene cáncer y, como todo lo que pueda hacer por él es poco, me vi lanzada a pedirle que lo visitara y que me ayudase a cumplir su ilusión de ir a un palco a ver a su Atleti. Arango tardó literalmente un minuto en hacer tres llamadas y decirme, con una amplia sonrisa y esos ojos grandes muy abiertos, que él hace 20 años que se metió en esto para conocer a Pablo. No dudó un instante en hacer vida toda la palabra dicha con anterioridad. No procrastinó. Tiene claro el sentido de su vida.