Llega una edición de La isla del tesoro que no debemos pasar por alto, entre otras razones por la delicadeza de sus hechuras, que ameritan la incorporación al texto de las ilustraciones centenarias de Edmund Dulac. Publicado originalmente por el escritor escocés Robert Louis Stevenson en 1883, este clásico universal de la literatura juvenil es el paradigma de la novela de aventuras. Se trata, además, de una obra iniciática, de formación, de madurez.
Cuenta la historia del adolescente Jim Hawkins, hijo de unos humildes posaderos de la costa inglesa. Al establecimiento de hospedaje que regenta la familia, la posada del Almirante Benbow, llega para instalarse un viejo lobo de mar que pasará los días bebiendo ron desaforadamente y aterrorizando a los parroquianos mientras permanece alerta ante la inminente llegada de un misterioso marinero con una sola pierna. La muerte de tan desabrido huésped traerá el descubrimiento, dentro del cofre de sus pertenencias, de un mapa del tesoro que fue enterrado en una isla desconocida por el antiguo pirata Flint; y, de la noche a la mañana, Jim se encontrará enrolado como grumete para ir a buscarlo en una expedición dirigida por un rico terrateniente. El joven embarcará en la goleta La Hispaniola, a la vera del doctor Livesey, el almirante Trelawney y el capitán Smollett. Pero, de entre toda la tripulación, será el cocinero de a bordo John Silver el Largo quien le fascinará: fuerte, perspicaz y sonriente, diestro en el manejo de una muleta que le compensa el tener la pierna izquierda amputada casi a la altura de la cadera. Todos los compañeros le respetan y obedecen, admiran su bravura y también su elocuencia; y, más allá, Jim Hawkins, recién huérfano, parece proyectar en su alargada figura una parte significativa del universo de afectos paternales que ahora le faltan. Sin embargo, la realidad, que pronto saldrá bruscamente a su paso, es otra. Sobre todas las cosas, John Silver el Largo es un manipulador nato que mostrará su hipocresía y crueldad: conspirará, encabezará un motín e incluso será capaz de atacar por la espalda.
Esta ambivalencia tan marcada en la personalidad de John Silver está presente, aunque más atenuada, en todos los demás. Es tan fácil reconocerse dolorosamente en la humanidad de todos ellos. A la valentía y el coraje se contrapone el envalentonamiento gratuito en ocasiones, y hay codicia; pero no es menos cierto que también hay mucha lealtad en esta historia. Nos reconciliamos con los personajes, de alguna manera, la noche que festejan juntos, a carcajadas, la amistad, entendida como la razón más profunda de toda felicidad y alegría; y no es baladí que sea este el pasaje que nos devuelve de veras.
Robert Louis Stevenson
Alba Editorial
2026
256
28 €