Así celebró san Valentín esta parroquia: «Lo único que necesitáis llevar es el uno al otro» - Alfa y Omega

Así celebró san Valentín esta parroquia: «Lo único que necesitáis llevar es el uno al otro»

La parroquia Santa María Madre de Dios, en Tres Cantos, preparó un eventazo para los doce matrimonios de su grupo de acompañamiento. Salieron «emocionadísimos»

Rodrigo Moreno Quicios
Una pareja escenifica un monólogo en los salones parroquiales de Santa María Madre de Dios, en Tres Cantos. Foto: Raquel Sanz

Raquel Sanz es feligresa en Santa María Madre de Dios, una multitudinaria parroquia de Tres Cantos que el pasado sábado, coincidiendo con san Valentín y la Semana del Matrimonio, organizó una cena muy especial para las doce parejas que se reúnen todos los meses en su grupo de acompañamiento Caminar juntos.

«Quisimos hacerles un regalo, dedicarles un espacio y lo preparamos con mucho mimo», nos cuenta esta feligresa. Así que decoraron los salones parroquiales como un restaurante de lujo por san Valentín y, sin darles ninguna información adicional a los matrimonios, «les hicimos una invitación con un vídeo muy mano en el que decíamos: “Venid tal día a esta hora, lo único que necesitáis llevar es el uno al otro y mucha ilusión. Del resto nos encargamos nosotros”».

Los matrimonios recibieron una cena completa con aperitivo, primero, segundo y postre. Todo ricamente decorado. Foto: Raquel Sanz

También, como era un evento parroquial, Raquel y el resto de organizadores le quitaron un peso de encima a quienes fueran «más tímidos» avisándoles de que este san Valentín «no iban a tener que hablar con nadie, la velada la dimos nosotros y les encargamos olvidarse del resto y disfrutar con su pareja».

Entre risas y música, reflexión

Una vez dentro, encontraron varias mesas con todo preparado. Más tarde, «unos aperitivos, un primer plato, un segundo y un postre». También dos monólogos en taburetes de otros dos matrimonios amigos y tras los que «articulábamos los tiempos que estaban solos con musiquita». Y, después del número cómico por san Valentín, se les hacía entrega de forma poco invasiva de unas fichas con preguntas para hablarlas entre ellos.

También participaron en «un concurso» muy similar al mítico Un, dos, tres.. en el que, a toda velocidad, «cada uno tenía que decir cosas por las que daba gracias». Así que se fueron encadenando todas ellas en forma de cascada. Entre los agradecimientos, se recordó la vida de una religiosa contemplativa que era tía de una integrante del grupo y que había fallecido aquel mismo día de san Valentín.

Tarjetas de recuerdo con rotulación personalizada y frases de ‘Amoris laetitia’. Foto: Raquel Sanz

Raquel Sanz nos cuenta que las doce parejas —que suman un total de 37 hijos entre todas— «han vuelto emocionadísimas» del evento. Y cuenta con sencillas que su objetivo era «cuidarlas» y «celebrar san Valentín, que a veces es un poco comercial, de otra manera y tomar conciencia de que es algo esencial».

Un san Valentín «laborioso», pero merece la pena

Esta laica no oculta entre risas que organizar este san Valentín «fue laborioso» y un poco «paliza». «Cocinamos todo, preparamos una escaleta para el equipo» e incluso «a nuestro hijo le pusimos de barman». Pero le vale absolutamente la pena. Y los gastos de los materiales corrieron a cargo de la parroquia, que se hizo así cargo de sus feligreses.

Por último, esta san Valentín concluyó con «una oración muy bonita en la capilla», un poco apartada del templo principal y a veces desconocida. Allí, finalmente, el párroco «hizo una imposición de manos y un envío». Y, como la hija de Raquel «dibuja muy bien», todos se llevaron a casa unas tarjetas personalizadas con frases rotuladas de la exhortación apostólica Amoris laetitia.