«Una buena mediación busca salvar la relación»

Nacho Tornel: «Una buena mediación busca salvar la relación» 

El experto en relaciones de pareja lanza un manual sobre Mediación familiar restauradora. «Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto» para sanar la relación, afirma

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Nacho Tornel con uno de los matrimonios que atiende. Foto: Nacho Tornel.
Nacho Tornel con uno de los matrimonios que atiende. Foto: Nacho Tornel.

El experto en relaciones de pareja y familiares Nacho Tornel acaba de publicar el manual Mediación familiar restauradora. Aborda la prevención, gestión y resolución de los conflictos en el ámbito doméstico, buscando la preservación de los vínculos personales y la estabilidad familiar. 

—¿Qué es la Mediación Familiar Restauradora? 
—Después de 20 años casi que llevo en mediación familiar, nace este modelo como un modo de resolver conflictos en el ámbito familiar. Sobre todo, está enfocado en cuidar y preservar las relaciones subyacentes, es decir, las relaciones entre los protagonistas. Frente a un concepto de mediación que a lo mejor sólo va a buscar acuerdos para dejar de discutir, la Mediación restauradora busca además que la relación entre los protagonistas del conflicto mejore y se vea restaurada. 

—¿Estamos hablando de un proceso al final de una relación: una separación o un divorcio? 
—No. Hay que tirar abajo es el cliché de que la mediación familiar solo trabaja en las situaciones de crisis, como si fuera un anestésico del divorcio, una manera de llegar a la ruptura sin gritar demasiado y sin enfadarse demasiado. Pero esta es una visión muy reduccionista de la mediación familiar. 

Mediación familiar es cualquier modo de resolver un conflicto entre dos miembros de familia que tratan de llegar a un acuerdo y a un consenso. La buena mediación hace que ante cualquier desacuerdo los miembros de una familia sigan llevándose bien después también y se mantengan conectados, restaurando su relación. 

Campos de acción

—¿En qué ámbitos concretos se encuentra entonces su campo de acción? 
—En todo lo que ocurre en un hogar, es decir, cómo nos hablamos, cómo nos tratamos, cómo tomamos decisiones, cómo nos mostramos afecto, cómo gestionamos a los hijos, cómo nos distribuimos tareas en el hogar y cómo asumimos también el trabajo de fuera de casa, si conciliamos o no, y cómo nos relacionamos con la familia de origen, por ejemplo. 

—¿Cuál es el público objetivo de la mediación familiar restauradora? 
—Cualquier familia en la que haya problemas que no son capaces de resolver por sí mismos, desde un hijo adolescente que desafía y que hace discutir a los padres, hasta una crisis de alejamiento entre el matrimonio, fruto quizá de la crianza de los niños, del trabajo exigente, de que se han descuidado… 

Junto a ello, se puede trabajar también con parejas que llegan a la mediación en una clave ya no tan preventiva, sino más bien con el incendio declarado y hay una crisis abierta con planteamientos de ruptura.  

La mediación familiar cubre realmente todo el espectro. Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto, nunca me he encontrado una pareja que venga demasiado pronto. 

Una charla de Tornel a padres de un colegio. Foto: Nacho Tornel.
Una charla de Tornel a padres de un colegio. Foto: Nacho Tornel.

—¿Por qué un manual? ¿A quién va dirigido? 
—Efectivamente, es un manual, porque tiene contenido que yo uso en clases de mediación familiar. Pero al mismo tiempo está orientado a personas que trabajan en el ámbito del cuidado de la familia, como coaches, abogados, psicólogos… Ayudará sin duda a otros en el ámbito de la iglesia que trabajan en asociaciones familiares, que acompañan a matrimonios, que están en algún COF, o en movimientos como el Proyecto Amor Conyugal, escuelas de matrimonios… Aborda mucho de lo que es la conflictividad familiar y conyugal, y cómo entender mejor esa conflictividad. Da pautas y técnicas, que, aunque no seas profesional de este ámbito, te pueden perfectamente servir y orientar.  

Lo primero de todo

—¿Cuáles son los principales problemas de las parejas hoy en día? 
—Yo creo que el individualismo, que sin duda se nos ha metido a todos de alguna manera. Tendemos a mirarnos mucho a nosotros mismos, a potenciar exclusivamente nuestro desarrollo profesional, nuestro bienestar físico… Luego, a nivel de pareja, creo que lo principal es el descuido, la despriorización, que las parejas y matrimonios no tengan en cuenta que ellos son lo primero frente a todo lo demás

— ¿Y de los matrimonios católicos? 
—Yo creo que las personas que tenemos la suerte de tener fe disponemos de una visión sobrenatural y trascendente que es una gran ayuda. En situaciones críticas del matrimonio, el gran plus es la esperanza, el saber que tenemos una ayuda que va más allá de nuestra propia capacidad. Eso anima a muchos a poner todo de su parte y contar con una visión inspiradora, confiada, abandonada y esperanzada.