Hablar hoy de liderazgo desde el Evangelio puede parecer, para algunos, una rareza o incluso una provocación. En un entorno marcado por la urgencia, la competitividad y la presión constante por los resultados, el mensaje evangélico suena, a primera vista, poco práctico. Sin embargo, una lectura honesta revela que el Evangelio no propone un liderazgo blando, sino profundamente exigente y que no invita a la evasión, sino a una forma radicalmente realista de ejercer la autoridad sin perder humanidad. Este artículo quiere ser precisamente eso, una primera aproximación a una serie de reflexiones que, desde esta columna, profundizarán en esta manera de entender el liderazgo.
Jesús no habla de liderazgo en abstracto, lo encarna. Y en ese modo de actuar redefine conceptos clave como el poder, la autoridad, el éxito o el fracaso. «El que quiera ser el primero, que sirva», afirma, desmontando la lógica dominante de su tiempo y también la nuestra.
Esta reflexión me llevó a escribir 70 veces 7. Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación, un libro que recoge años de experiencia directiva y reflexión sobre personas, equipos y organizaciones. Lejos de ser un texto piadoso, el Evangelio aparece aquí como una fuente sorprendentemente lúcida para comprender el conflicto, el error, el perdón y la toma de decisiones en contextos reales de liderazgo: no como ideología, sino como una antropología profunda sobre el ser humano y el ejercicio del poder.
El liderazgo desde el Evangelio no promete soluciones rápidas ni recetas cerradas; más bien nos propone un liderazgo interiormente libre, capaz de sostener la tensión entre resultados y personas, entre eficacia y sentido.
Quizá por eso resulta incómodo. Porque desplaza el foco del «qué hago» al «desde dónde decido». Porque recuerda que la autoridad no se legitima solo por el cargo, sino por la forma en que se ejerce. Y porque plantea una pregunta inevitable para cualquier directivo: ¿qué huella dejamos en las personas a las que lideramos?
En las próximas semanas, en esta columna abordaré siete claves de liderazgo inspiradas en esta mirada: servicio, discernimiento, perdón, corrección, confianza, decisión y reconciliación. Siete dimensiones profundamente prácticas que no buscan idealizar al líder, sino ayudarle a no endurecerse en el camino.
Porque hoy, más que nunca, necesitamos líderes eficaces, sí; pero también capaces de no perder el alma mientras hacen su trabajo.