En la madrugada del domingo al lunes concurrieron dos acontecimientos bien distintos que llamaron mi atención: la Super Bowl 2026 (NFL) y las elecciones autonómicas en Aragón.
Poco —en verdad, nada— tienen en común, salvo que en ambos lo que menos ha trascendido ha sido el fundamento principal de los respectivos eventos. En el caso de la final de la NFL, lo menos comentado ha sido que los Seattle Seahawks se han proclamado campeones tras vencer por 29-13 a los New England Patriots, en el Levi’s Stadium de Santa Clara. Lo que todo el mundo conoce es totalmente ajeno al propio evento deportivo, que es lo que ocurrió en el descanso, la actuación musical protagonizada por Bad Bunny, como en su momento lo fue por Shakira, Jennifer López, Rihanna o Kendrick Lamar. Todos conocemos los detalles de su aparición sobre el césped, del decorado imitando el paisaje de su natal Puerto Rico, del look color crema diseñado por la firma española Zara, de sus críticas a Donald Trump… Todo eso transcurrió en el descanso de un partido donde lo menos relevante parece que era el propio evento deportivo.
Esto mismo resulta aplicable a las elecciones autonómicas de Aragón, donde lo que realmente importaba ha sido lo menos trascendente. Qué decisiones se van a adoptar en materia de educación, sanidad o transporte, qué soluciones se van a dar a los problemas sociales de los aragoneses y, en definitiva, cómo se va a gestionar el bien común, ha pasado también inadvertido, porque lo que ha trascendido ha sido el espectáculo mediático. En un caso el de Bad Bunny; en el de nuestros convecinos maños, el de Azcón, Alegría y compañía.