San Antonio del Retiro atiende al barrio de «las jaulas con barrotes de oro»
Esta parroquia busca hacer comunidad en un barrio donde hay mucha soledad y «un repunte de sed de espiritualidad»
«Este es un barrio de clase media-alta tirando a alta, pero también hay muchas jaulas con barrotes de oro», afirma fray Víctor Manuel Alcalde, párroco de San Antonio del Retiro. En pleno distrito de Salamanca, una de las zonas con más renta per cápita de España, «tenemos familias que viven en casas con alto precio de mercado, pero a las que atendemos a través de Cáritas porque no les llega el dinero», añade.
Los franciscanos levantaron esta iglesia en 1927. Aquí acudían muchos madrileños devotos de san Antonio, hasta el punto de que los frailes eran conocidos cariñosamente en la capital como los antonianos. Hasta 1966 no fue erigida en parroquia y, unos años después, estrenó un nuevo templo construido en un hemiciclo descendente, «tremendamente amable para la liturgia y la comodidad de los fieles, hasta el punto de que la accesibilidad, la visibilidad y la acústica son muy buenas», señala el párroco.

En las 21 manzanas de su territorio viven 2.500 personas, «pero tenemos una gran afluencia de fieles del barrio y de otras zonas, algunos porque les resulta agradable el estilo franciscano o simplemente por la amplitud de nuestros horarios». De hecho, los domingos las Misas comienzan a las 9:00 horas y terminan a las 21:00 horas; y entre semana la última también empieza a las nueve de la noche, la más vespertina de Madrid. «Yo la llamo la Misa escoba, vienen muchos que salen tarde de trabajar. Cada día reúne a cerca de 100 personas y creemos que es un buen servicio», señala Alcalde.
Además de la vida litúrgica, San Antonio del Retiro alberga catequesis de iniciación cristiana para todas las edades, desde niños hasta adultos. En estos últimos «hay un crecimiento tremendo. Hace años teníamos uno, o como mucho dos, por curso; ahora tenemos siete». El franciscano lo atribuye a que «existe un pequeño repunte de sed de espiritualidad, de necesidad de algo más, como un signo de recuperación contra el hastío y la bruma que te ofrece la sociedad. La gente busca aire fresco y muchos lo encuentran en Jesucristo».
Los locales del templo acogen también a numerosos matrimonios que se están formado caminando en comunidad, a un grupo de Biblia, otro de la Legión de María y a una fraternidad de la orden franciscana seglar. «Nosotros somos de la vieja escuela de cocinar al amor de la lumbre, no de la pastoral de bengalas. Quizá ocho siglos de historia nos den a los franciscanos algo de perspectiva a la hora de caminar en fraternidad, que tiene un punto más que caminar en comunidad», señala el fraile.
Esta misma perspectiva la llevan a la pastoral de acompañamiento a la soledad, una lacra que se se ceba especialmente en los ancianos. En San Antonio del Retiro se ocupan de ello a través de Mayores en Familia, una iniciativa para los fieles más veteranos. «Organizamos para ellos actividades de ocio. Si tienen problemas de motricidad se los atiende con voluntarios. Y hasta se les enseña a escribir si han tenido un ictus», describe Alcalde.
Se trata de un proyecto que ha llamado incluso la atención del mismo Ayuntamiento de Madrid. «Vinieron a tomar nota para ver cómo se atendía una necesidad que lamentablemente no siempre está cubierta», cuenta el párroco, que atestigua asimismo que «aquí los mayores se sienten queridos y acompañados».