¿Sabías que un monasterio belga protege una de las mejores cervezas del mundo? - Alfa y Omega

¿Sabías que un monasterio belga protege una de las mejores cervezas del mundo?

Ganadora de un premio, una de sus cervezas se vende en el mercado negro a precios desorbitados. Pero los monjes han ideado un sistema para que se proteja el espíritu con el que fueron creadas

Redacción
Fachada de la abadía trapense de San Sixto de Westvleteren.
Fachada de la abadía trapense de San Sixto de Westvleteren. Foto: Wikimedia Commons.

En la tranquila abadía trapense de San Sixto de Westvleteren, en Bélgica, el silencio, la oración y el trabajo manual conviven desde hace más de un siglo con una fama inesperada: sus monjes elaboran una de las cervezas más valoradas del mundo, la conocida Westvleteren 12.

Pero, lejos de buscar reconocimiento o beneficios económicos, estos monjes siguen fieles al principio benedictino del ora et labora (reza y trabaja). La cerveza no es un negocio, sino un medio humilde para sostener la vida monástica y las obras de caridad de la comunidad. De hecho, en el mundo tan solo once cervecerías pueden presumir de estar certificadas por la International Trappist Association, que garantiza que la cerveza se elabora en una abadía trapense y sus beneficios van destinados a la caridad y al sustento del monasterio.

Cajas de madera que contienen 24 botellas de Westvleteren.
Cajas de madera que contienen 24 botellas de Westvleteren. Foto: Wikimedia Commons.

Por lo tanto, la producción es deliberadamente limitada. Los monjes no hacen publicidad, no exportan y venden la cerveza directamente desde la abadía, a un precio justo. Sin embargo, esa coherencia ha generado un fenómeno curioso: en el mercado negro, estas botellas alcanzan precios desorbitados, completamente ajenos al espíritu con el que fueron creadas. En el monasterio se puede adquirir a poco más de dos euros la botella, pero tras ganar varios premios internacionales, en Estados Unidos, por ejemplo, cuestan hasta 300 dólares seis botellas.

Para evitar abusos, la comunidad ha implantado un sistema singular: los compradores deben reservar previamente, acudir en persona y registrar la matrícula de su vehículo, de modo que se garantice un reparto equitativo y se frene la especulación

Un reto espiritual y comunitario: el relevo generacional

Más allá de la fama cervecera, la abadía afronta un desafío común a muchas comunidades religiosas en Europa: la falta de vocaciones. Actualmente, menos de veinte monjes mantienen viva la comunidad, y solo unos pocos participan directamente en la elaboración de la cerveza.

Por primera vez, incluso han tenido que apoyarse en un director general laico para las tareas administrativas, permitiendo que los monjes sigan centrados en lo esencial: la oración, la vida comunitaria y el trabajo vivido como servicio.