Cuando la reina levantó una parroquia para salvar al barrio
Esta parroquia tiene un marcado acento social porque, desde que nació, ha estado en primera línea de las necesidades de la población de alrededor
A principios del siglo XX, el entorno de la Casa de Campo en lo que hoy constituye el barrio de Puerta del Ángel era una zona marginal. En sus infraviviendas se hacinaban los recién llegados a Madrid y el ambiente constituía ya un problema social. Por este motivo, la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII, decidió promocionar el barrio, creando viviendas a precios asequibles, un colegio y un asilo de niños huérfanos cuya iglesia es la actual parroquia de Santa Cristina.
Inaugurada en 1906 en estilo neomudéjar, durante la Guerra Civil sirvió de checa para el bando republicano y de ella salieron algunas sacas de presos para fusilarlos en la Casa de Campo. Pasada la contienda, sus instalaciones hicieron de vivienda de emergencia en los duros años de la posguerra, y también como taller de artes y oficios en el que muchos aprendieron su profesión. En un principio templo anexo a la parroquia de la cripta de la Almudena, fue en 1954 cuando se hizo independiente.

«Este siempre ha sido un barrio muy obrero», atestigua el párroco, Fernando Bielza, que da fe también de la presencia de muchas familias de militares y —sobre todo en los últimos años— de un buen número de inmigrantes llegados de Hispanoamérica. Muchos de estos últimos son atendidos a su llegada a la capital en la iglesia de Santa Margarita María de Alacoque, fusionada con Santa Cristina hace unos años. Allí, Cáritas atiende regularmente a unas 90 familias, un número constante aunque hay una rotación alta, «porque queremos ayudar a la gente a pasar el bache y que luego salgan adelante por su propio pie».
Formación y liturgia
En cuanto a la evangelización, «tenemos todo lo que suele tener una parroquia», dice Bielza. Hay casi 100 niños en catequesis de Primera Comunión; y en sucesivas etapas formativas hasta los 19 años, hay cerca de 40. En el grupo de jóvenes son 15 los que acuden a Santa Cristina a compartir su fe; y, en cuanto a los adultos, el párroco menciona por ejemplo los grupos Llama de Amor Viva, orientado a la formación espiritual, y Teonáutica, a cargo del youtuber Abel de Jesús. Por el catecumenado de adultos pasan cada semana doce personas, y luego hay un grupo de Biblia y otro de Oración de Madres.
Su vocación de apertura la despliega al acoger a una cofradía del Señor de los Milagros, popular devoción de Perú, y a la comunidad ortodoxa copta de Madrid, que tiene aquí sus celebraciones. El huerto ecológico lo llevan los del grupo Laudato Si, «que son los que monitorean la conversión ecológica de la parroquia», explica el párroco. Habla también de eventos culturales como los oratorios y conciertos de música religiosa que tienen lugar en el templo, o las reuniones de la Fundación Vía del Arte, encaminadas a evangelizar también el mundo de la cultura.
«Pero lo más importante de todo es que intentamos cuidar mucho la liturgia, algo muy central», subraya Bielza. De este interés nace el deseo de la parroquia por que las celebraciones «sean bonitas y cuidadas». Este interés se plasma también fuera de los muros del templo, desde la procesión del Corpus Christi por los alrededores al rezo del vía crucis el Viernes Santo por la calle. Como curiosidad, en la parroquia pervive la tradición de montar al párroco en un burro durante la celebración popular del Domingo de Ramos, para recorrer de esta curiosa manera el paseo de Extremadura.