El tiempo ordinario, ¿está para relajarse? - Alfa y Omega

El tiempo ordinario, ¿está para relajarse?

Tenemos por delante 34 semanas de tiempo ordinario, con la Pascua en medio, «para dejarnos guiar» por la Palabra de Dios «y llevarla a nuestra vida habitual»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto de recurso
«Lo que celebramos lo podemos llevar perfectamente a nuestra vida habitual». Foto: Freepik.

Seis semanas desde el lunes posterior al Bautismo del Señor hasta el Miércoles de Ceniza; y luego otras 27, desde el lunes después del Domingo de Pentecostés hasta la víspera del primer domingo de Adviento. En total, casi 34 semanas de las 52 que tiene el año: prácticamente dos tercios del tiempo litúrgico anual los contempla el tiempo ordinario.

Acabados el Jubileo 2025 y finalizados los días de la Navidad, parece que por delante no hay nada que celebrar hasta la pascua, pero nada más lejos de la realidad. «Es un tiempo muy adecuado para profundizar en la fe», afirma Ramón Navarro, secretario de la Comisión episcopal para la Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.

—El tiempo ordinario se distingue de los llamados tiempos fuertes, pero eso no quiere decir que no tenga su importancia, ¿verdad?
—Así es. La expresión tiempo ordinario existe en español, pero no en otros idiomas ni en el original latino, que denomina a estas semanas simplemente como «tiempo durante el año».

Lo que distingue a este tiempo es que no se centra en un aspecto concreto del misterio de Cristo, como pueden ser la Navidad o la Pascua, sino que celebra todo su misterio dejándose guiar por la Palabra de Dios. Eso no quiere decir que sea un tiempo menos importante, sino casi más bien al contrario: es un tiempo muy adecuado para profundizar en la fe.

—Es decir, no es una temporada como para relajarse…
—En absoluto. Son días para vivir todo el misterio de Cristo sin estar sujetos a un aspecto concreto. Y siempre dejándonos llevar por la Palabra de Dios, que es lo principal de este tiempo.

La Palabra de Dios «es lo fundamental de este tiempo». Foto: Freepik.
La Palabra de Dios «es lo fundamental de este tiempo». Foto: Freepik.

—¿Se puede decir que los llamados tiempos fuertes se viven mejor cuanto mejor se vive la fe durante el llamado tiempo ordinario?
—Sí, sin duda. El tiempo ordinario se divide en dos partes: la que comienza ahora y termina con la Cuaresma, y otra que va de la Pascua hasta el Adviento. De alguna manera, la primera parte nos lleva a prepararnos para el tiempo pascual, y la segunda parte para desarrollarlo en nuestra vida.

Navarro recomienda hacer una Lectio divina con las lecturas del día. Foto: Freepik.
Navarro recomienda hacer una Lectio divina con las lecturas del día. Foto: Freepik.

—¿Qué consejos podría dar para aprovechar bien este tiempo?
—Yo insistiría sobre todo en la Palabra de Dios. El tiempo ordinario es un tiempo largo, y por eso creo que la mejor forma de vivir este tiempo es una aproximación a las lecturas de cada día a través de una Lectio divina, una aproximación orante a las Escrituras. Vamos a ir leyendo libros que normalmente no aparecen en la liturgia, libros del Antiguo Testamento, algunas cartas del Nuevo… Lo que propondría sería dejarnos guiar por la Palabra de Dios, y comprobar cómo lo que celebramos lo podemos llevar perfectamente a nuestra vida habitual.