Las mujeres tienen su primer hijo cada vez más tarde - Alfa y Omega

Las mujeres tienen su primer hijo cada vez más tarde

«Una primípara de 35 años tiene una tasa de aborto natural del 30 %», advierte un experto sobre el retraso de la maternidad entre las mujeres

José Calderero de Aldecoa
Foto de recurso de una mujer con su hijo en la penumbra
La tasa de fecundidad se sitúa en 1,19 hijos por mujer. Foto: ARCHDC / Inma Flores.

España se está quedando sin niños. Al aborto —cuya despenalización cumplió 40 años el sábado— hay que sumar el retraso de la maternidad en las mujeres. En nuestro país, la media de edad a la que las mujeres tienen su primer hijo es 31,6 años, un dato que según Eurostat se sitúa 0,5 años por encima de la media europea. Es más, el 39,8 % de los nacimientos registrado en 2024 son de madres mayores de 35 años

Ante este panorama, la comunidad médica advierte de las consecuencias del hecho de  que las mujeres se conviertan en madres a una edad más avanzada. «Una primípara de 35 años tiene una tasa de aborto natural que ronda el 30 %», asegura a Alfa y Omega Joaquín Grande, responsable del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario San Rafael de Madrid. Y si se intenta tener el primer hijo «pasados los 40, la tasa de éxito se sitúa por debajo del 3 %».

Lo que ocurre, según Grande, es que «las mujeres tienen una cohorte folicular que se crea cuando ellas mismas son un embrión en el interior de la madre». A partir de ahí «se va gastando» al generar óvulos, explica el doctor de forma muy divulgativa. «Los primeros y los del final no son tan buenos». Sin embargo, «parece que cuando ha habido gestaciones la cohorte folicular se conserva mucho mejor». Al final, si se espera demasiado a tener el primer hijo, la tasa de viabilidad baja a pasos agigantados

Pobreza afectiva

Si a estos datos, además, añadimos las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), que sitúa la tasa de fecundidad en 1,19 hijos por mujer en 2023 —una de las más bajas de la UE y lejos del nivel de reemplazo generacional (2,1)—, al final nos encontramos con una preocupante crisis de natalidad con consecuencias en todos los niveles.

«No es que se acabe el estado de bienestar, es que cualquier comunidad viva, si no se reproduce, decae», asevera a este semanario Alejandro Macarrón, coordinador del Observatorio Demográfico de la Universidad CEU San Pablo y protagonista de un videopódcast que ha lanzado la Conferencia Episcopal Española, con el nombre Lo que ahora importa, para reflexionar sobre las grandes preocupaciones de nuestro tiempo.

Como paso previo a ese suicidio demográfico, Macarrón habla en primer lugar del «envejecimiento poblacional», lo que a su vez nos lleva a experimentar problemas en «el pago de las pensiones» o a un «crecimiento exponencial del gasto en sanidad». Pero más allá de los problemas económicos, el experto dedica gran parte de la entrevista con Alfa y Omega a hablar de lo que él llama pobreza afectiva. «La sociedad del hijo único, e incluso de los no hijos, condena a los pequeños a la soledad», lamenta el coordinador. «No tienen hermanos con los que jugar, tampoco primos y los amigos escasean…». Esto influye en su crecimiento. «La socialización es un aspecto básico para el correcto desarrollo de los chicos», concluye el experto.