Los camilos afinan el oído de los centros de escucha de Madrid - Alfa y Omega

Los camilos afinan el oído de los centros de escucha de Madrid

Los coordinan voluntarios, pero, tras la firma de un convenio la semana pasada, se profesionalizarán con formaciones específicas sobre el duelo y la prevención del suicidio y recibirán una supervisión constante

Rodrigo Moreno Quicios
Una sesión en el centro que los camilos tienen en Tres Cantos. Cada una dura unos 50 minutos.
Una sesión en el centro que los camilos tienen en Tres Cantos. Cada una dura unos 50 minutos. Foto: Centro de Humanización de la Salud.

Carmen Sánchez es médico pero, desde que se jubiló, coordina el centro de escucha de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Es un servicio gratuito que ofrece la archidiócesis de Madrid para quienes estén pasando por un momento de crisis vital o duelo. «La gente necesita hablar, desahogarse y confrontar su vida. A partir de la COVID-19 se ha visto una mayor necesidad», nos explica. No son terapia en sentido estricto, pero pueden servir como enganche para derivar a un psicólogo. Sus voluntarios se han ido profesionalizando con el tiempo gracias a la formación que han recibido en el Centro de Humanización de la Salud que coordinan los religiosos camilos desde 1997. Ellos también dan uniformidad a una red de 44 centros por toda España en la que varias instituciones comparten recursos. En el caso madrileño, la archidiócesis ha aportado diez espacios a esta labor.

«Queremos romper la soledad con el diálogo y armonizar un modelo común de acompañamiento».
Roberto Pérez
Formador

Tras la firma la semana pasada de un convenio entre el director del Centro de Humanización de la Salud, José Carlos Bermejo, y el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, solo es esperable una aún mayor colaboración. «El silencio pronunciado es signo de una soledad que crece», denunció el purpurado durante el acto. Por su parte, Bermejo asegura a este semanario que «queremos ser esa Iglesia que se inclina hacia el otro y dignifica su vida con el oído».

El objetivo del convenio es «transferir el modelo de escucha a la propuesta que quiere hacer la archidiócesis», explica Roberto Pérez, formador del Centro de Humanización de la Salud y coordinador del centro de escucha que la Iglesia madrileña tiene en Aluche. Como resultado, se aspira a consolidar «el ministerio de la escucha». Es una expresión que utilizan a menudo tanto el cardenal Cobo como los camilos. Se traduce en que recibir las preocupaciones de los feligreses de las comunidades no debe ser una obligación exclusiva de los sacerdotes sino que, si los laicos son corresponsables, lo sean también para esta tarea.

Formación conjunta

Este convenio afina la preparación que recibirán los voluntarios de la Iglesia de Madrid y la asemeja con la de los técnicos del Centro de Humanización de la Salud. Lo primero es «una formación básica» con doce horas de contenidos teóricos sobre el counselling —un método para orientar en la vida cotidiana— y el duelo. Y después otras doce horas de prácticas analizando casos y haciendo pequeñas dinámicas en las que los voluntarios encarnan a una persona con problemas y también a quien la escucha. «Es una experiencia de realidad muy potente», reivindica Pérez. El Centro de Humanización de la Salud acaba de concluir una primera hornada con 20 voluntarios que desde marzo de 2025 hasta la firma del convenio el pasado 14 de octubre completaron este itinerario con cinco sesiones en la parroquia San Juan de la Cruz.

Bermejo, Cobo y Sánchez en la firma del convenio
Bermejo, Cobo y Sánchez en la firma del convenio. Foto: Centro de Humanización de la Salud.

El segundo elemento que se incluye en este convenio es «el modelo de acompañamiento». Según Pérez, «se basa en la psicología humanista de Carl Rogers», un terapeuta estadounidense que insistía en valorar «el escenario presente, qué experiencia está viviendo la persona y hacia dónde quiere caminar». Siempre con los principios de «empatía, aceptación incondicional y autenticidad».

Un tercer aspecto que se consolida es que los «ámbitos de actuación» de los voluntarios serán las zonas alrededor de las parroquias y los centros de escucha de los camilos. Y, en cuanto a las problemáticas que abordarán, se prestará atención a las «dificultades familiares», el fallecimiento de algún allegado o las «crisis de las personas migrantes», a quienes también se pondrá en contacto con Cáritas «para la formación y la búsqueda de empleo».

«No dirigimos. Intentamos que, desde la escucha, la persona se vaya encontrando a sí misma».
Carmen Sánchez
Voluntaria

En relación con esto, se establece asimismo que, aunque se recibirá a todo el mundo, habrá personas a las que se atenderá especialmente. «Son aquellas que se sienten solas entre los 15 y los 25 años o a partir de los 70», nos resume Carmen Sánchez. Subraya que «en la archidiócesis de Madrid hay preocupación por el aumento de los intentos de suicidio». De hecho, el próximo 27 de noviembre los voluntarios recibirán una formación extraordinaria para su prevención.

Una última clave del nuevo convenio es el acompañamiento a los centros de escucha que realizará el Centro de Humanización de la Salud para que estos realicen sus labores de modo eficaz. «Se nos va a ofrecer una supervisión una vez al mes en la que vamos a analizar nuestro trabajo», cuenta Sánchez. «Es importante, porque vamos a ver cómo nos sentimos y qué podemos mejorar para que esa escucha y ese acompañamiento sean lo más productivos posible», concluye.