Italia: referéndum sobre la ley de reproducción asistida. Entre el No y la abstención - Alfa y Omega

Italia: referéndum sobre la ley de reproducción asistida. Entre el No y la abstención

La Ley italiana de reproducción asistida puede ser modificada próximamente, a pesar de que apenas ha transcurrido un año desde que fue aprobada por el Parlamento. Los católicos se encuentran ahora en la tesitura de rechazar cualquier modificación, o bien optar por la abstención

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

En comparación con el resto de leyes de los diferentes países europeos, la Ley italiana sobre fecundación artificial –aprobada el 10 de febrero de 2004– es una de las más respetuosas con el ser humano en el momento de su concepción, a pesar de no ser del todo acorde con la convicción de la Iglesia en este asunto. La Ley prohíbe los tratamientos de fecundación artificial en personas solteras, así como la llamada fecundación heteróloga (en la que se utilizan gametos de donantes ajenos a la pareja). También prohíbe destinar a la investigación los embriones sobrantes de estos tratamientos, y establece fuertes sanciones económicas –e incluso penas de cárcel– para aquellos que violen esta norma. Poco después de su aprobación, numerosas asociaciones y políticos de izquierda se lanzaron a una campaña de recogida de firmas para la convocatoria de un referéndum orientado a derogar toda la ley. Paralelamente, un sector progresista de la derecha italiana pidió su derogación parcial, de modo que se retirasen sólo cuatro puntos determinados: el que pone límites a la investigación con embriones; el que obliga a crear in vitro un máximo de tres embriones, implantándose en el útero de la madre sólo uno de ellos; el que prohíbe la fecundación heteróloga; y el artículo 1, que habla de los derechos del concebido. En total han sido recogidas más de cuatro millones de firmas, que fueron presentadas al Tribunal Constitucional; éste, al final, resolvió la convocatoria de una consulta popular sólo para los cuatro puntos citados.

El dilema

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana, reunida el 25 de enero pasado, hizo público un comunicado sobre la decisión del Tribunal Constitucional italiano de permitir la celebración del referéndum. En él, expresan «su contrariedad ante las eventuales modificaciones que empeoren la ley, ya sea por vía parlamentaria, ya sea a través de un referéndum. Tal y como está, la ley, si bien no corresponde a la enseñanza ética de la Iglesia, tiene sin embargo el mérito de salvaguardar algunos principios y criterios esenciales. Pedimos que la campaña para el referéndum esté marcada por una gran serenidad, respeto y objetividad sobre la gravedad de las cuestiones, con la rica aportación de los órganos de información y comunicación que sepan dar espacio adecuado a las diversas posiciones».

En esta línea se manifestó hace pocos días el Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Camillo Ruini: «No deseo este referéndum. Pido a los católicos que usen todas las posibilidades previstas legalmente para que no se modifique la ley». La expresión todas las posibilidades ha sido interpretada como una invitación a que los católicos se decidan por la abstención, ya que, si el referéndum no alcanza un quórum del 50 % más uno del total del electorado, la consulta sería declarada nula y no habría reforma de la Ley. Recientemente se ha constituido el Comité Ciencia y Vida, compuesto por movimientos y medios de comunicación católicos, con el objetivo de evitar lo que el cardenal Ruini ha llamado «el grave empeoramiento de la ley, si el referéndum obtiene un resultado positivo. Está claro el sentido de no votar: no se trata de indiferencia, sino de oponerse de la manera más contundente a los contenidos del referéndum».

Hasta la fecha, numerosos obispos han aparecido en los medios de comunicación italianos declarándose partidarios de la abstención. El obispo de Como, monseñor Magglioni, ha afirmado que «la abstención no es un desprecio de las instituciones, sino un acto doblemente político, porque expresa dos cosas: No deseo que se revise esta ley; y No acepto el modo en que se quiere hacer. La ley actual no es perfecta, ni mucho menos católica, pero al menos tiene algo de sentido y contiene límites a la experimentación». Monseñor Riboldi, obispo emérito de Acerra, ha declarado que «la abstención es una arma para invalidar el referéndum, de tal modo que, si muchos no votan, pueda faltar el quórum».

Contrario a esta postura es monseñor Paulo Urso, obispo de Ragusa, quien ha sido tajante: «Por supuesto que iré a votar. Jesús ha dicho: Que vuestro hablar sea: sí, sí; no, no. El referéndum es un instrumento a favor de las personas, para que puedan responder a una pregunta; pero quien no vota, da una respuesta que no es clara. Pienso que se deben dar respuestas claras a las preguntas que la sociedad propone». Es la misma postura del ex-Presidente Giulio Andreotti: «Las llamadas a la abstención siempre han conseguido lo contrario que perseguían. Ante lo que ha dicho el cardenal Ruini, digo que hace falta votar y decir No». Tal como ha afirmado el vaticanista Marco Politi, del diario La Repubblica, «al final serán los católicos los que decidan, como siempre».

Este asunto ocupa diariamente muchas páginas en los principales diarios del país, y varios personajes de la vida pública en Italia se han manifestado acerca de esta consulta popular. Resulta significativo que el posicionamiento a favor o en contra de la reforma de la ley escapa a consideraciones exclusivamente religiosas. Es el caso del Presidente del Senado italiano, Marcello Pera, quien se ha referido al artículo sobre los derechos del ser humano concebido: «Yo sostengo, aunque no soy creyente, que el embrión es ya una persona desde su concepción. Ésta es la posición moralmente más responsable y la más acorde con mi condición de italiano y europeo».