31 de octubre: san Alonso Rodríguez, que sirvió al Señor abriendo la puerta 40 años - Alfa y Omega

31 de octubre: san Alonso Rodríguez, que sirvió al Señor abriendo la puerta 40 años

José Calderero de Aldecoa
San Alonso Rodríguez, de Gonzalo Carrasco. Museo Nacional del Virreinato, México

Alonso Rodríguez nació en Segovia el 25 de julio de 1531. Era hijo de comerciantes de paños y el tercero de once hermanos. Desde pequeñito siempre tuvo devoción a la Virgen, a quien rezaba todos los días. Comenzó formándose con los franciscanos, pero después de un encuentro con el beato Pedro Fabro continuó su formación con los jesuitas

Su padre falleció cuando Alonso tenía 14 años y se encontraba estudiando con los jesuitas de Alcalá. Tuvo que volver para ayudar a su madre. Poco después murió su madre y se tuvo que hacer cargo del negocio familiar de los paños, para el que no estaba preparado.

Alonso se casó con María Juárez y la familia comenzó a crecer. Fue también cuando las desgracias se cebaron con el futuro santo. El matrimonio perdió a todos los hijos y, poco después, murió también María. Alonso, solo y desgraciado, se fue a vivir con dos hermanas solteras que le animaron a entablar amistad con Dios.

El joven culpaba al pecado de sus múltiples males así que, al ganar en confianza con Dios, decidió confesarse. Empezó a comulgar con frecuencia. Se planteó el ingreso en los jesuitas pero le faltaba edad, salud y formación. Fue rechazado para entrar en la compañía de Jesús hasta que se puso bajo la dirección del padre Santander. Éste le hizo ver que tenía que fiarse de Dios y no de sus propias fuerzas. Una vez que logró abandonarse a Dios le aceptaron en los jesuitas como hermano lego.

Alonso ocupó el cargo de portero en el Colegio de Montesión durante cuarenta años. Nadie supo que durante todo ese tiempo el portero sufrió aridez, era escrupuloso y padecía violentas tentaciones contra la castidad. «En las tentaciones he sido más de doscientas veces mártir», afirmaba. Soportaba todos estos tormentos con heroicidad y siempre siendo fiel a su labor de abrir la puerta.

Una de las características más llamativas de Alonso fue su obediencia. En una ocasión, con 70 años y estando muy enfermo, le ordenaron ir a las Indias. Él, inmediatamente, se dio la vuelta y salió por la puerta. Tuvo que intervenir un superior para que finalmente no se fuera. En su labor de portero veía al Señor en el prójimo y siempre abría la puerta con alegría, aunque la persona que entraba no le correspondiese. Cuando sonaba la puerta de la entrada, Alonso decía «ya voy Señor».

Alonso falleció el 31 de octubre de 1617. El Papa León XII lo beatificó el 25 de mayo de 1825. León XIII lo canonizó en 1888. Fue elevado a los altares el mismo día que Juan Berchamns y Pedro Claver.

José Calderero @jcalderero